Colombia
Juan Luis Londoño, el arquitecto de las reformas sociales en Colombia y figura estelar en el gabinete ministerial del presidente Alvaro Uribe, falleció en un accidente de aviación.
11/feb/2003.- A pesar de que la avioneta en que viajaba junto a cuatro acompañantes se perdió el pasado jueves 6 de febrero en las montañas del centro de Colombia, sólo fue hallada el martes tras un impresionante operativo de búsqueda.
APLa avioneta fue vista por unidades militares estrelladas contra un cerro de la cordillera central de esta nación andina.
Londoño, de 44 años, casado y padre de tres hijos, se graduó de economista en las universidades de Antioquia y los Andes en Colombia y se especializó en Harvard.
Tuvo una distinguida carrera en el servicio público. Fue subdirector del Departamento Planeación, ministro de Salud (dos veces) y ministro de Trabajo y la muerte sorprendió cuando se estrenaba el Ministerio de Protección Social, una fusión de las carteras de Trabajo y Salud.
En 1993, siendo ministro de Salud, logró que el Congreso aprobara una ley que transformó la seguridad social, pero resultó insuficiente para ordenar el sistema de pensiones y extender los servicios de salud gratuitos a toda la población pobre.
Entre 1994 y 1997 trabajó en el Banco Mundial y en el Banco Interamericano de Desarrollo, luego incursionó en el periodismo especializado en la economía como director de la revista Dinero.
En el año 2001 fue nombrado jefe programático de la campaña presidencial de la ex canciller Noemí Sanín, que apenas alcanzó un tercer lugar en las elecciones de mayo de 2002.
El presidente Alvaro Uribe Vélez lo trajo de la campaña de su rival, atraído por su fama de investigador de los problemas socioeconómicos, para ejercer la doble condición de ministro de Trabajo y Salud. Tenía que atender desde las huelgas y la redacción de leyes trascendentales para hacer viable la seguridad social hasta las campañas de vacunación.
Tan abrumadora responsabilidad iba bien con su temperamento hiperactivo. Hacia ejercicios de yoga para reponer energías en medio de jornadas de trabajo de 16 horas diarias y despachaba en pantuflas.
Su más dura batalla la libró en el Congreso para sacar adelante leyes impopulares que antes habían fracasado por la oposición de las centrales obreras y muchos congresistas.
Londoño logró la aprobación de una reforma laboral que flexibiliza la contratación laboral, extiende la jornada diurna hasta las diez de la noche, reduce las indemnizaciones por despidos y se crea un subsidio mínimo para los desempleados.
Con esta reforma se espera la creación de medio millón de empleos anualmente para un país en donde 10 millones de trabajadores están cesantes o subempleados.
Logró igualmente que el Congreso aprobara una ley para desactivar la "bomba pensional", aumentando las edades de jubilación y las cotizaciones y reduciendo los sueldos de retiro. Calculó que con esta ley el Estado se ahorrará a mediano y largo 50.000 millones de dólares y se evitará la bancarrota del sistema.
Le correspondió también tomar medidas para salvar de la crisis el Seguro Social y la red hospitalaria en momentos que en varios hospitales cerraban por falta de fondos y miles de trabajadores del sector de la salud perdían sus empleos.
"Yo tengo una voluntad de servicio enorme y esa es mi única aspiración: tratar de hacer las cosas bien", dijo en uno de los últimos reportajes que concedió a radio Caracol.
Londoño era junto con los ministros de Defensa Martha Lucía Ramírez y del Interior y Justicia, Fernando Londoño (sin vínculo de parentesco), una de las figuras más importantes del gabinete del presidente Uribe.
Terra/AP