Homenaje
Músicos, actores, escritores y humoristas argentinos rindieron homenaje, junto con Madres y Abuelas de Plaza de Mayo, al cantautor español Joan Manuel Serrat, a quien reconocieron como parte de la cultura argentina.
02/mar/2004.- El homenaje celebrado ayer comenzó con la dedicatoria de "Canción con todos", que rompió el protocolo que rodeó a la entrega de la "Orden de Mayo al mérito, en el grado de comendador" con que el Gobierno argentino condecoró al artista catalán.
Reuters"Serrat se merece mucho más. Desde todo punto de vista, es un hombre que siempre se ha brindado, que ha estado pensando en la lucha argentina en el tema de los derechos humanos, que ha donado su tiempo, su dinero y su voluntad", dijo a EFE Estela Carlotto, presidenta de Abuelas de Plaza de Mayo.
En un acto en el Palacio San Martín, sede del Ministerio de Relaciones Exteriores, el canciller argentino, Rafael Bielsa, impuso la condecoración a Serrat en "reconocimiento a su persona, a su trayectoria artística, a su compromiso con la educación y a su lucha por los derechos humanos".
Tras la ceremonia, el primer tributo llegó de la mano de César Isella, quien le dedicó "Canción con todos", un clásico de Argentina compuesto por él y Armando Tejada Goméz, que fue cantado también por el "Nano", como le llama cariñosamente su público.
Serrat, muy emocionado, agradeció todos los homenajes y se mostró "feliz" de estar acompañado por muchos de sus amigos.
"Amo este país y porque lo amo me duele y me duele porque lo amo. Aquí tengo a muchos de mis mejores amigos, muchos afortunadamente acá compartiendo esta fiesta conmigo. Aquí perdí otros asesinados por el terror de Estado. Son ellos los que me hacen volver, unos y los otros", señaló el cantautor, de 60 años.
Al acto asistieron, entre otros, María Kodama, la viuda del escritor Jorge Luis Borges; integrantes del grupo Les Luthiers; los músicos León Gieco y Adriana Varela; los humoristas gráficos Roberto Fontanarrosa, Hermegildo Sábat, Caloi y Sendra y el actor Darío Grandinetti, quien se reconoció seguidor de Serrat desde hace 30 años.
"Serrat ha sido uno de nuestros baluartes en las épocas más duras, nos ha acompañado con muchas canciones que tenían mucho que ver con lo que nos pasaba. Es parte de nuestra cultura, justamente por haberlo escuchado sin que nos lo impusieran, por haberlo elegido siempre", dijo a EFE la cantante de tangos Adriana Varela.
El cantautor español también fue homenajeado por Fontanarrosa y el uruguayo Sábat, dos de los más destacados humoristas de la gráfica argentina, quienes le dedicaron sus dibujos.
Fontanarrosa le entregó una viñeta del gaucho Inodoro Pereyra, su personaje más célebre, donde aparece cantando: "Yo me voy con mi alazán al lado donde el sol se pierde. Tal vez alguno se acuerde que aquí cantó un catalán".
"Pienso que alguien que ha acompañado tanto estos últimos años nuestra historia, que se interesa y que quiere tanto a Latinoamérica y que aparte hace un aporte tan grande a las letras españolas se merece largamente este homenaje", dijo a EFE el humorista.
Fontanarrosa contó, entre risas, que cuando Serrat le llamó para invitarlo al acto en la Cancillería le pidió expresamente que fuera "con zapatos, porque ninguno de los dos somos muy propensos a eso, más bien somos de zapatillas".
En medio del homenaje, el cantautor catalán agradeció el reconocimiento de sus amigos y afirmó que se sentía un argentino más: "Con el permiso que me da el cariño que me demuestran, me siento ligado al pasado, al presente y al futuro de Argentina".
"Tampoco podría ser de otro modo, cuando la dictadura de Franco me cerró las puertas del trabajo y del crecimiento personal en el país donde yo nací, Argentina me abrió las suyas y a su abrigo pude crecer como artista y como persona", agregó Serrat.
El Premio Nobel de la Paz 1980 y líder de la organización Servicio de Paz y Justicia, Adolfo Pérez Esquivel, reconoció al cantautor catalán como "un amigo solidario de Argentina" al relatar una anécdota de la prisión domiciliaria que le había impuesto la dictadura militar (1976-1983).
"Después de salir de prisión tenía que seguir preso en mi casa y Serrat fue el primero que me vino a visitar, en plena época de la dictadura. Había que tener mucho coraje cuando nadie se atrevía a acercarse a un preso marginado y acusado de todo", relató a EFE el dirigente humanitario.
"Eso demuestra no sólo la gran solidaridad y la calidad humana sino el coraje. Su arte es el transmisor de toda esa solidaridad, de todo ese cariño. Como él bien lo dijo, él no es un extranjero, él es parte del pueblo argentino, de toda una cultura, de un sentimiento colectivo hacia él y de él hacia el pueblo", destacó.
Terra/EFE