Bush promete mantener la firmeza en la guerra al terrorismo
El presidente estadounidense, George W. Bush, prometió mantener la firmeza en la guerra contra el terrorismo y presentó un programa de Gobierno netamente conservador de cara a las elecciones del 2 de noviembre.
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03/sept/2004.- Bush aceptó ayer formalmente la candidatura republicana a la presidencia de EEUU, ante el entusiasmo de los miles de delegados en la Convención de su partido.
Entre las ruidosas ovaciones de los asistentes y gritos de "Cuatro años más" y "USA, USA", Bush insistió en un extenso discurso en que hará todo lo posible por garantizar la seguridad del país ante las amenazas externas.
"Esta elección determinará también cómo responde Estados Unidos al peligro continuado del terrorismo, y vosotros sabéis cuál es mi posición", afirmó Bush, quien prometió que "nunca cejaré en la defensa de EEUU".
Bush prometió que ejercerá un "liderazgo firme, consistente y con principios", y también recalcó que busca un segundo mandato "con un plan claro y positivo", tanto para EEUU como para el mundo.
El presidente recordó ampliamente los atentados del 11-S de 2001 y realizó una enérgica defensa de la guerra contra el terrorismo que lanzó tras ellos, especialmente de la invasión de Iraq, de la que dijo que fue la decisión "más dura" que ha tomado.
En Iraq, recalcó que no estaba dispuesto a fiarse de la palabra de "un loco" (Sadam Husein), por lo que decidió "defender a nuestro país. Ante esa elección, defenderé a Estados Unidos a cada momento", proclamó ante el entusiasmo de los delegados republicanos.
Sin embargo, Bush no mencionó a Osama bin Laden, el líder de la red terrorista Al Qaida al que se culpa de los atentados.
En cambio sí destacó que la "estrategia está teniendo éxito", en Afganistán, Pakistán, Arabia Saudí y Libia, y prometió continuar trabajando por la democratización de Oriente Medio.
"Estamos en la ofensiva golpeando a los terroristas en el exterior para no tener que afrontarlos aquí, en casa", afirmó Bush, quien defendió su coalición en Iraq frente a las acusaciones de su rival demócrata, John Kerry, de que se trata de la coalición "de los coaccionados y los sobornados".
Bush criticó también las propuestas de Kerry en cuestiones de seguridad nacional y economía, aunque de forma menos agresiva que el vicepresidente, Dick Cheney, en la jornada del miércoles.
En contraste con el entusiasmo de sus seguidores, Bush leyó el discurso sin apenas pasión, limitándose a desgranar las frases, y los delegados se entusiasmaron más por la ocasión que por la energía desplegada por su líder.
El discurso, de una hora de duración debido a las interrupciones, dedicó aproximadamente el mismo tiempo a la política exterior que a la nacional.
En el terreno doméstico, proclamó lo que considera un éxito de su ley de reforma de la educación y de las rebajas de impuestos. Además, presentó un programa lleno de medidas largamente buscadas por los conservadores.
Bush esbozó, aunque sin mucho detalle, amplias reformas en el sistema de recaudación de impuestos, la privatización parcial de las jubilaciones de la Seguridad Social y medidas para aumentar la cobertura médica.
Justificó esas reformas a fondo porque el sistema fiscal o las pensiones "fueron creados para el mundo de ayer, no el de mañana".
Aunque Bush lleva camino de ser el primer presidente desde la Gran Depresión bajo cuyo mandato se pierden puestos de trabajo, ofreció pocas propuestas para favorecer el empleo.
Prometió aumentar la financiación para la formación laboral, y crear en las comarcas más deprimidas "zonas de oportunidad", con incentivos fiscales y de otro tipo para favorecer la creación y expansión de empresas.
También se comprometió a reducir el déficit presupuestario, aunque no recordó que el déficit ha alcanzado bajo su Gobierno récords históricos consecutivos.
Bush lanzó también algunos guiños más al ala conservadora del partido, aunque de forma tenue para no alienar a los más moderados. Así, dijo que "debemos hallar un lugar para los niños no nacidos", pero no llegó a mencionar el aborto.
Y prometió proteger el matrimonio entre un hombre y una mujer, aunque no mencionó expresamente el matrimonio homosexual, pero dentro de una defensa firme de los "valores conservadores".
Terra/EFE


