Dos personas firman en los libros de condolencias situados desde el lunes 11 de julio de 2005, en el ayuntamiento de Londres, Reino Unido. El primer ministro británico, Tony Blair, afirmó ante el Parlamento que "parece probable" que los atentados de la semana pasada en Londres fueran cometidos por "extremistas islámicos". El primer ministro precisó que, al menos, 52 personas fallecieron como resultado de las cuatro bombas que estallaron en el metro y un autobús, a la vez que 56 heridos continúan en los hospitales, "algunos de ellos graves".