Argentina

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27 de enero de 2013 • 01:27 PM

Tragedia en disco de Brasil devuelve a Argentina a pesadilla de Cromañón

 

El incendio este domingo en una discoteca del sur de Brasil, que dejó al menos 232 muertos, suscitó especial atención en Argentina por ser un calco del ocurrido en 2004 en el local bailable República de Cromañón, que causó 194 muertos, y cuyas heridas aun siguen abiertas.

"Otra trampa mortal, pánico, horror, nosotros que lo vivimos, sufrimos y padecimos, sentimos esas muertes como propias; las imagenes que nos retrotraen a la noche del 30 de diciembre (de 2004) como un puñal", dijeron en un comunicado familiares y amigos de las víctimas de la discoteca Cromañón, agrupados en una organización civil que, cual paradoja, lleva el nombre "Que no se repita".

Los familiares se declararon "conmocionados, atónitos por la tragedia" ocurrida la madrugada del domingo en la discoteca Club Kiss de la ciudad universitaria de Santa María, en Rio Grande do Sul, y manifestaron su solidaridad con el pueblo brasileño "por ese dolor que desgarra el alma y lamentablemente nos hermana".

El incendio en Club Kiss mientras tocaba la banda Gurizada Fandangueira tiene varios puntos en común con el ocurrido en República de Cromañón, que dejó 194 muertos y 375 heridos en Buenos Aires, durante un recital de rock de la banda Callejeros al que asistían unos 2.000 jóvenes, número que excedía la capacidad del local, según comprobó luego la justicia.

Una bengala fue el detonante de la tragedia por la que la justicia condenó a penas de entre cinco y siete años de prisión a los integrantes de la banda, acusados "de incendio culposo seguido de muerte y cohecho" y "el uso incentivado de pirotecnia", al igual que el administrador del local, Omar Chabán, que recibió diez años y 9 meses de cárcel.

"Nuevamente vemos cómo la vida de los jóvenes no es tomada en cuenta, sigue primando el lucro. Otra banda inconsciente, bengalas, puerta cerrada, exceso de público, un certificado de habilitación vencido: las mismas condiciones que ocurrieron en República de Cromañón", remarcaron familiares.

La prensa local remarcó las similitudes entre ambas tragedias al aludir al caso como el "Cromañón de Brasil", en crónicas televisivas y en ediciones digitales de periódicos.

Las primeras hipótesis indican que el incendio en Kiss ocurrió por una bengala lanzada presuntamente por uno de los músicos de la banda que tocaba en el lugar en ocasión de una fiesta de estudiantes universitarios.

Según relataron testigos, en pocos instantes una nube negra lo cubrió todo y cientos de jóvenes se agolparon en una avalancha mortal para escapar por la única puerta de salida, una réplica de los relatos de las víctimas de Cromañón ante la justicia, que comprobó que había una única salida puesto que la de emergencia estaba cerrada con candados.

Aquella catástrofe, que conmocionó a Argentina en las vísperas de los festejos de Fin de Año, tuvo fuertes consecuencias políticas y sociales, entre ellas la destitución del entonces alcalde de la capital argentina, Aníbal Ibarra, de tendencia centroizquierdista, aunque la justicia desestimó luego los cargos en su contra.

Otra consecuencia fue que se dejó prácticamente de lado la organización de recitales de rock en locales cerrados, por lo que las numerosas bandas que hay en Argentina suelen tocar en estadios, parques o espacios abiertos.

Además se desplegó una fuerte campaña apoyada por todos los sectores, incluso músicos, para erradicar el uso de bengalas en espectáculos públicos, algo que era moneda corriente en los conciertos de rock hasta que ocurrió la tragedia.

El exlíder y cantante de Callejeros, Patricio Fontanet, formó una nueva banda y siguió haciendo música luego de la tragedia, presentandose en público en forma esporádica.

Pero tras ratificarse su condena a prisión efectiva el cantante cayó en un presunto estado de depresión que lo mantiene recluido en una clínica psiquiátrica, lo que es denunciado por familiares de las víctimas como una maniobra para eludir la cárcel donde permanece el resto de la banda, de seis miembros.

Su excompañero, el baterista Eduardo Vázquez, había sido sentenciado con anterioridad a 18 años de cárcel por el crimen de su esposa, Wanda Taddei, a la que en 2010 había rociado con alcohol y prendido fuego en medio de una discusión de pareja.

El caso resultó en total de 14 condenados, entre músicos, policías, exfuncionarios y empresarios.

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