Brasil

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02 de abril de 2014 • 07:27 PM

Machado recibe apoyo de oposición brasileña y críticas de la base de Rousseff

La opositora venezolana María Corina Machado denunció hoy en el Senado de Brasil la "represión brutal" de un "régimen sin escrúpulos", como calificó al Gobierno de su país, y obtuvo apoyo de la oposición brasileña, aunque escuchó críticas de la base afín a la presidenta Dilma Rousseff.

Machado fue recibida en la Comisión de Relaciones Exteriores del Senado brasileño, ante la cual justificó las protestas que hace más de dos meses comenzaron en Venezuela como la "respuesta de los sectores democráticos" frente a una "dictadura".

"Cuando a una sociedad se le cierran las vías institucionales y se criminaliza a sus ciudadanos, los pueblos tienen dos opciones: o claudican o van a la calle pacíficamente a luchar por la libertad", declaró.

La dirigente opositora pidió a Brasil que "no cierre los ojos" frente a la "represión que el pueblo venezolano" sufre "en las calles" y denunció la "ilegalidad" que supuso su destitución como diputada, refrendada esta semana por la Corte Suprema venezolana.

Machado fue despojada de su investidura parlamentaria debido a una supuesta violación de la Constitución de Venezuela en que habría incurrido al representar a Panamá ante la Organización de Estados Americanos (OEA) el pasado 20 de marzo.

Calificó esa decisión como una "prueba" de que el "régimen" del presidente venezolano, Nicolás Maduro, quiere "callar" su voz, pero aseguró que llegó a Brasil "más diputada que nunca", pues ese cargo se lo dio "el pueblo y sólo el pueblo" puede quitárselo.

Según Machado, las protestas fueron desatadas por el "cansancio" de la "sociedad" frente a un Gobierno al que acusó de "corrupto", "represor", "autoritario" e "incapaz".

La líder opositora citó la crítica situación económica, la creciente inseguridad, la enorme escasez de productos básicos, la supuesta "injerencia" de Cuba en el Gobierno de Maduro, la falta de libertades y otro sinfín de razones para protestar.

Machado instó a los brasileños a "solidarizarse con el pueblo venezolano" y afirmó que en su país no hay un conflicto "ideológico" entre izquierdas y derechas.

Según la dirigente venezolana, el conflicto es entre "el irrespeto a los derechos humanos y las libertades, entre dictadura y democracia, entre justicia y atropellos, entre un régimen opresor y un pueblo que clama libertad".

La oposición brasileña, encabezada por el senador Aecio Neves, posible candidato presidencial del Partido de la Social Democracia Brasileña (PSDB) en los comicios de octubre próximo, manifestó un pleno apoyo a las denuncias de la exdiputada.

Neves criticó "la omisión del Gobierno brasileño" en la crisis venezolana y aseguró que "la violencia" que sufren los opositores a Maduro "es contra todos los demócratas" latinoamericanos.

"La causa de Venezuela es nuestra causa", apuntó Neves, quien garantizó que Machado en Brasil "es recibida como parlamentaria" y afirmó que "los demócratas brasileños estarán atentos, como hermanos de fe, contra la opresión de un régimen que demuestra poco aprecio por las libertades".

La senadora comunista Vanessa Grazziotin fue la voz más aguda de la base parlamentaria que respalda a Rousseff y mostró carteles atribuidos al grupo opositor venezolano JAVU, que dicen "Venezuela necesita de ti. Mata a un chavista".

Grazziotin inquirió a Machado sobre su negativa a participar en conferencias de paz convocadas por Maduro y aseguró que el objetivo de una protesta "no puede ser nunca" derrocar a un Gobierno electo en las urnas.

En ese sentido, Machado respondió que "no puede haber" diálogo si quienes protestan "pacíficamente" son víctimas de una "represión brutal" que ha causado "decenas" de muertos y miles de heridos, así como personas torturadas o encarceladas sin el debido proceso.

Sobre una posible mediación, la dirigente venezolana declaró que "si hay alguien en el mundo que pueda generar confianza es el Vaticano", pero apuntó que "eso sólo una vez que se demuestre que hay voluntad" por parte del Gobierno de Maduro.

Machado no consideró entre posibles mediadores a la Unión de Naciones Suramericanas (Unasur), de que la dijo que "el pueblo de Venezuela tiene serias dudas" en relación a su "imparcialidad".

Entre algunas condiciones "no negociables" de cara a un diálogo, Machado citó la "liberación de todos los presos políticos", que "cese la represión contra las protestas pacíficas" y que se castigue a los responsables de torturas y asesinatos.

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