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27 de enero de 2013 • 05:15 PM

"¡Mataron a mi hijo!": desesperación de familiares de tragedia en Brasil

 

"¡Mataron a mi hijo, mataron a mi hijo!", grita desesperada una madre antes de desmayarse, tras recibir la noticia de que su hijo ha muerto junto a otras 232 personas en el incendio de una discoteca repleta de estudiantes universitarios en Santa Maria, en el sur de Brasil.

La angustia es casi tangible en el Centro Deportivo Municipal de Santa Maria, donde esta mujer que no quiere identificarse ni hablar con la prensa aguarda desde hace horas la identificación de cadáveres que han sido trasladados desde la discoteca hasta aquí.

Muchos de los casi mil familiares y sobrevivientes se abrazan y lloran a la espera de noticias de las autoridades.

El último balance de la policía da cuenta de 233 muertos y 116 heridos en la tragedia ocurrida en la ciudad de Santa Maria, en el estado de Rio Grande do Sul.

Horas antes, frente a la discoteca Kiss la escena era de gritos, caos e intentos desesperados de rescate.

En el lugar se celebraba una fiesta universitaria que terminó en tragedia cuando fuegos artificiales lanzados desde la tarima por uno de los músicos prendieron fuego al local, según testimonios.

El analista de sistemas Max Müller, de 33 años, dice que no puede olvidarse de lo que vio al pasar frente a la discoteca hacia las 03h15 (05h15 GMT) de este domingo, y cuyas escenas registró con su filmadora.

"Lo que vemos en el video es 10% de lo que vi. Y la situación empeoraba a medida que la noche pasaba. Los padres, amigos de aquellos que estaban en la discoteca Kiss, comenzaban a llegar", contó Müller a la AFP, "aún en estado de choque".

"Estoy traumatizado. Es difícil olvidar lo que vi. Vi víctimas con un lado de la cara derretido, personas que intentaban ayudar haciendo masajes cardíacos sin saber cómo hacerlo y que quebraban huesos", agregó.

"Es horrible ver tantos muertos, chiquillos, en el piso, personas que lloran, otros que vomitan, que no consiguen respirar. Algunos arrancaban vestimentas para hacer masajes pero no todos estaban aptos para hacerlo", contó Müller.

En el Centro Deportivo Municipal, Diego Godói ha perdido la esperanza de hallar con vida a su amigo y vecino Juan Callegari, un estudiante de veterinaria de 19 años.

"Recorrimos todos los hospitales y su nombre no está allí, entonces sólo estamos esperando que salga la lista de los cuerpos aquí, del centro deportivo", dijo Godói a la AFP.

Daiane Jacques da Silva y sus familiares buscan noticias de su prima Natana Pereira Campos, estudiante de derecho de 20 años que trabajaba en un bufete de abogados en Santa Maria. Ya han recorrido todos los hospitales sin éxito y siguen atentamente cada reporte que sale en la prensa.

"Estamos esperando la confirmación porque hay bastante gente en los hospitales y algunos están sin identificación, entonces resulta bastante difícil (saber quiénes son), cualquier noticia que tengamos ya es algo", dice da Silva.

Tatiane de Jesus Lopes, de 31 años, está a la espera de alguna información sobre su hermana Pamela, de 20 años, que trabajaba como mesera en la discoteca Kiss.

"Estamos esperando para ver si ella está aquí, y si no está, precisamos ver dónde vamos a buscarla", dijo.

Bruno Marques Vack, de 28 años, se despertó a las 07h00 de este domingo con la llamada de uno de sus primos que no consiguió entrar a la discoteca, y que le informó que otros tres primos estaban dentro.

"Ya reconocimos a mi prima Maria Mariana y a David. Walter está desaparecido, dicen que está en el hospital, pero no lo encontramos", contó Vack a la AFP, tras quejarse de la desinformación de fiscales y funcionarios judiciales.

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