Chile

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16 de diciembre de 2013 • 08:57 AM

Bachelet vuelve al gobierno de un Chile con altas expectativas

 

La socialista Michelle Bachelet volvió a la presidencia de Chile tras arrasar en los comicios del domingo decidida a atender demandas sociales en un país en desaceleración pero sin apoyo legislativo suficiente para reformar la constituciòn de la dictadura pinochetista

Bachelet se impuso por 62,1% de los votos en segunda vuelta a la derechista Evelyn Matthei, quien obtuvo un 37,8%, el peor resultado de la derecha desde la llegada de la democracia tras el fin de la dictadura de Augusto Pinochet, en 1990, y después de un gobierno de su propio sector.

En su primera actividad tras resultar electa, recibió en su casa este lunes al presidente Sebastián Piñera y a su esposa Cecilia Morel, quienes la felicitaron por su triunfo y le llevaron un obsequio, en otra de las tradiciones de las elecciones chilenas.

Por la tarde, Bachelet seguirá recibiendo saludos protocolares y ofrecerá una rueda de prensa.

Pero una vez que concluyan las felicitaciones se inicia el desafío de concretar el ambicioso plan de reformas que prometió y ella mnisma reconoció que el panorama es complejo.

"No va a ser fácil, pero ¿cuándo fue fácil cambiar el mundo para mejor?", reconoció Bachelet, ante sus seguidores en su primer discurso tras ser declarada ganadora.

La socialista asumirá su segundo mandato el 11 de marzo, lleno de expectativas de cambios para constituir un país con menor desigualdad social, en una de las naciones más ricas de América Latina.

"Para Bachelet va a ser muy complejo manejar las expectativas que se han creado en torno a su gobierno", señala a la AFP el politólogo de la universidad Adolfo Ibáñez, Cristóbal Bellolio.

Bachelet propuso una reforma tributaria que busca recaudar 8.200 millones de dólares (3% del PIB), a partir de un aumento de los impuestos a las empresas, del 20% al 25%, y una reforma educativa que instaura la gratuidad a nivel universitario en seis años, acogiendo una extendida demanda de los estudiantes chilenos.

En Chile, no hay posibilidades de estudiar gratis a nivel universitario y sus aranceles son uno de los más altos de la región.

Sin embargo, el movimiento estudiantil, encabezado este año por representantes más radicales, se mostró desconfiado de las promesas de Bachelet, llamó a no votar en las elecciones y anunció un 2014 lleno de movilizaciones callejeras.

Cuatro días después que asuma el gobierno en marzo, convocaron ya a una gran protesta.

Entre las promesas de cambios profundos de Bachelet, también se encuentra cambiar la Constitución heredada de la dictadura de Pinochet, para acabar con lo que ella definió como "cerrojos antidemocráticos".

Bachelet contaría con los votos en el Congreso para concretar la reforma educacional y la tributaria, ya que obtuvo mayoría simple en ambas cámaras del Parlamento.

Pero no tiene los votos suficientes para concretar el cambio de Constitución. Para acometer cualquier reforma, la dictadura estableció quórums de aprobación extremadamente altos, precisamente para limitar las modificaciones.

A nivel político, Bachelet enfrenta el desafío de ordenar las filas de la amplia coalición política que la apoyó, la Nueva Mayoría, que integran demócratas cristianos, socialistas y comunistas.

Entre ellos existen divisiones confrontadas sobre todo en temas como el aborto -prohibido en todas sus formas- y el matrimonio homosexual.

"Un desafío importante es qué rol va a tener el Partido Comunista (PC), si va a ser un rol central o va a estar en segunda o tercera línea", dice a la AFP el analista Guillermo Holzmann.

El PC, históricamente relegado de la política chilena, se unió al pacto electoral de Bachelet y logró seis diputados. Aspira ahora a retornar a un gobierno, del que ha estado ausente por 40 años.

En la derecha, en tanto, pese a que la derrota era predecible, se ahonda aún más su crisis interna, debilitada por una carrera presidencial llena de obstáculos y un pobre resultado en las elecciones parlamentarias.

"El resultado es de mi exclusiva responsabilidad política. No fui capaz de remontar", dijo Matthei, con la voz quebrada, intentando dar una señal de unidad.

Bachelet hereda también una economía que después de cuatro años de crecimiento entorno al 5% y un bajo desempleo, se desacelerará por una caída en las inversiones, sobre todo mineras. Para 2014 se espera un crecimiento entre 3,75% y 4,75%.

Chile es el primer productor mundial de cobre, cuyo valor ha caído por una menor demanda de China, su principal comprador.

En un escenario de desaceleración, la reforma tributaria de Bachelet se hace más compleja.

"El escenario es complejo, justamente porque la reforma tributaria que plantea Bachelet del 3% del PIB es ambiciosa para lo que el país espera", señala a la AFP el economista de la Universidad de Santiago, Francisco Castañeda.

La caída esperada de un punto de crecimiento del PIB es equivalente a 2.500 millones de dólares menos de recaudación, equiparable a cerca de un tercio de la reforma tributaria propuesta por Bachelet, explica Castañeda.

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