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- Las caóticas calles estrechas del centro de La Habana intimidan a muchos ciclistas con sus baches, motos, peatones imprudentes y gigantescos automóviles estadounidenses de los años 50 que obstruyen el tránsito. No a Félix Guirola, quien las recorre todos los días en una bicicleta de cuatro metros (13 pies), construida por él mismo. Foto: AP
- Montado en su bici, este intrépido habanero mira desde arriba incluso a camiones y autobuses y no usa casco ni nada que lo ayude a atenuar los golpes si se cae. Los transeúntes y vecinos no salen de su asombro cuando lo ven pasar, pero Guirola aseguró con una sonrisa que para él es algo normal. Foto: AP
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Desde que vendió su casa en Ciego de Avila, ciudad a unos 550 kilómetros al este de La Habana, y se vino a la capital en noviembre pasado, el curioso espectáculo de verlo pedaleando por las calles habaneras al nivel del segundo piso de los apartamentos se convirtió en un hecho cotidiano.
Foto: AP
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Guirola, un hombre atlético de estatura mediana que en su juventud practicó judo y boxeo, pide que alguien le aguante la bicicleta para montarse. Asegura que bajarse cuando llega a un semáforo con luz roja o a un pare es sencillo.
Foto: AP
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Este soldador de profesión dice que la idea de construir una bicicleta alta comenzó a germinar un día que vio una bicicleta tándem. Era el año 1983, tenía 19 años y pensó, “voy a inventar una bicicleta gigante, muy alta”. Entonces fabricó una de 1.60 metros (5.3 pies), cuatro años después hizo la de 3.45 metros y en 1988 la de 5.5 metros (18 pies), con la que causó sensación en los carnavales de Ciego de Avila. (Fuente Texto: AP)
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Las caóticas calles estrechas del centro de La Habana intimidan a muchos ciclistas con sus baches, motos, peatones imprudentes y gigantescos automóviles estadounidenses de los años 50 que obstruyen el tránsito. No a Félix Guirola, quien las recorre todos los días en una bicicleta de cuatro metros (13 pies), construida por él mismo.
Foto: AP

