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14 de mayo de 2013 • 05:18 PM

Globovisión, el "viaje al centro" del último canal opositor

Globovisión es todavía el último canal abiertamente opositor en el panorama televisivo venezolano. Tachado de golpista y enemigo de la revolución por el gobierno, este martes se consuma su cambio de dueños.

La venta ha hecho cundir el temor entre las filas opositoras de que desaparece su bastión en la pequeña pantalla, de que, a partir de ahora, no habrá espacio para la crítica al gobierno de Nicolás Maduro en la televisión -la prensa escrita es mayoritariamente de línea opositora-.

Este martes, día en que toman el timón sus nuevos dueños, seguía siendo el único en transmitir en directo las ruedas de prensa de diputados y dirigentes de la oposición.

Pero las nubes en el horizonte son varias: fuera de la nueva televisión digital terrestre, con la concesión para explotación del espacio radioeléctrico por expirar en 2015 y con las cuentas golpeadas por las constantes multas.

Su hasta ahora dueño, Carlos Zuloaga, aseguró que deshacerse del último bastión televisivo de la oposición venezolana era indispensable para la supervivencia del canal.

Sean fundados esos temores o no, lo cierto es que Globovisión va a dejar de ser lo que hasta ahora, lo que eso significa está por ver, pero el camino ya se entrevé tortuoso.

Eso, por los miedos de muchos de que los compradores pudieran llegar a ser testaferros de figuras del chavismo, además de la espantada del que iba a ser su director general, Vladimir Villegas.

¿Cambio radical?

El canal, que en abierto se ve sólo en Caracas y Valencia -al resto del país llega por cable-, sigue siendo el único muy crítico con la gestión chavista. El resto de televisión comercial ha optado por virtualmente suprimir los espacios de opinión y bajar el perfil de sus espacios informativos.

El nuevo director de Globovisión, Leopoldo Castillo, abogado y exembajador conocido por su programa Aló Ciudadano -réplica opositora del Aló Presidente de Hugo Chávez-, reconoció que va a haber un cambio.

"La Globovisión que conocimos, la Globovisión que vivimos en los últimos 12 años, no es la Globovisión que vamos a vivir. Yo quiero poner las cosas claras, lo demás es engaño", le dijo Castillo a una asamblea de trabajadores del canal.

El presentador reconoció sin embargo que a los empresarios Juan Domingo Cordero, Raúl Gorrín y Gustavo Perdomo, los nuevos dueños, "les preocupa que haya un desplazamiento de la audiencia y de que la audiencia de Globovisión no regrese".

En el panorama televisivo venezolano está reciente cómo el cierre de la opositora RCTV y su sustitución por la estatal y progubernamental TVES supuso la dilapidación de su audiencia.

El experto en comunicación Andrés Cañizales, profesor de la Universidad Católica Andrés Bello, ve improbable "un cambio brusco de programación".

"Por razones estrictamente económicas, mantendrá un perfil informativo probablemente matizado pero sin dar un giro radical porque eso le haría perder su audiencia, fundamentalmente opositora", le dijo Cañizales a BBC Mundo.

Villegas no

El ambiente ya enrarecido en torno a la operación se ha visto por demás alimentado por la espantada dada por el que iba a ser su director general, el periodista Vladimir Villegas.

Poco antes de la media noche del lunes, Villegas anunció en la red social Twitter que no se desempeñaría en el cargo que lo iba a convertir en codirector junto a Leopoldo Castillo.

El hermano del ministro de Comunicación, conocido periodista que desde 2007 se ha mostrado crítico con un gobierno en el que desempeño diversas funciones, tenía el encargo de impulsar la apertura de la línea editorial de Globovisión.

La intención de Villegas, según le dijo a BBC Mundo, era "abrir la ventana del canal a otros sectores, no sólo políticos sino de otra naturaleza; mostrar la verdad periodística que es poliédrica, que no es plana".

Villegas quería "reafirmar la independencia respecto a cualquier poder", sin renunciar a que siguiera siendo crítico con el gobierno. "Tampoco renunciando a quien quisiera ver voces del gobierno también en Globovisión".

"En Globovisión vimos en muchas oportunidades a gente de sectores populares haciendo denuncias porque en los canales del Estado no les hacían caso. La idea era dar ese espacio", explicó.

Según Villegas, "no es que no estuvieran haciendo periodismo, pero hacer un esfuerzo mayor por centrarnos en la información".

Sin embargo, no llegó a un acuerdo con los empresarios que compraron el canal para delimitar cuáles serían sus funciones y no aceptó figurar en un "cargo meramente nominal".

"No podía ser un director silencioso sometido por algunas camisas de fuerza que no estaba dispuesto a aceptar", afirmó.

El periodista comentó que no iba a disponer de "una incidencia importante en la línea informativa o la programación". "A un director hay que darle un voto de confianza, si esa confianza es muy delgada o limitada, el trabajo se hace imposible porque tienes que estar consultando cualquier decisión", agregó.

Villegas también comentó que su decisión no significa que la nueva Globovisión se abstendrá de hacer el tipo de periodismo "no complaciente" que él propugna.

Así pues, si sus intenciones se consuman, la pregunta de dónde se podrá ver televisión abiertamente crítica al chavismo en Venezuela, en principio, en la misma Globovisión. Donde además podrán verse otras cosas.

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