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21 de octubre de 2011 • 06:20 PM

Lo que le critican a Cristina Fernández de Kirchner

Los números son claros: tanto las encuestas como los resultados de las elecciones primarias de agosto pasado muestran que la presidenta de Argentina, Cristina Fernández de Kirchner, es la gran favorita para ganar las elecciones generales de este domingo.

Todos los pronósticos sugieren que la mandataria lograría su reelección con cerca del 50% de los votos, una cifra muy superior a la de sus principales rivales, que -incluso sumados- no llegarían a alcanzar ese guarismo.

Según los cálculos, la jefa de Estado también podría lograr una diferencia de más de 30 puntos porcentuales sobre su principal contendiente.

Una ventaja tan avasalladora podría hacer pensar que "Cristina" -como se promociona la misma candidata- cuenta con un nivel general de aceptación en la sociedad argentina. Sin embargo, esto no es así.

El analista Rodrigo Martínez, director de Isonomía Consultores, dijo a BBC Mundo que la mandataria se apoya en un sólido respaldo de cerca del 30% de la población. Otro 40% se debate entre ella y sus rivales.

Pero el 30% restante se opone fervientemente al liderazgo de la gobernante.

Cuestionamientos

Uno de los principales cuestionamientos que se le hace a Fernández de Kirchner tiene que ver con su modelo económico.

Según sus detractores, la mandataria logró sus altos niveles de adhesión a través de un sistema populista basado en el asistencialismo, que ha creado mucho clientelismo político y que además está generando un gasto público excesivo (que hoy equivale al 26% del Producto Interno Bruto).

Los críticos advierten que este nivel de gasto no es sostenible: en 2011 el país tendrá un déficit fiscal de cerca de US$2785 millones.

El candidato presidencial del socialismo y gobernador de la provincia de Santa Fe, Hermes Binner -que según las encuestas podría salir segundo en los comicios del domingo- también cuestionó ante BBC Mundo que el gobierno financie los planes sociales a través de aportes del Banco Central y del sistema de jubilaciones, algo objetado por muchos.

Binner, al igual que otros críticos del gobierno, sostienen, asimismo, que el modelo económico de la presidenta es demasiado dependiente de los ingresos generados por la principal exportación del país: la soja.

Un asesor económico del candidato presidencial de la Unión Cívica Radical (UCR), Ricardo Alfonsín, dijo a BBC Mundo que el gobierno necesitará que la oleaginosa alcance un precio récord de US$600 por tonelada en 2012, si quiere mantener su nivel actual de gastos.

Si siguen cayendo los precios de las materias primas, como ocurre ahora, algunos temen que Argentina podría verse sumida en una nueva crisis económica, en vista de su falta de acceso al mercado internacional de capitales (una limitante que también se le achaca a la mandataria).

Cuestión de estilo

La otra cosa que muchos critican de la presidenta argentina es su personalidad, que algunos consideran petulante y resentida.

Es común que la jefa de Estado dé cátedra desde el estrado, incluso ante sus pares, en foros internacionales. También ha reprendido a funcionarios en actos públicos, incluso a sus ministros.

En cambio, la presidenta rehúye a los cuestionamientos de los medios que son críticos de su gestión y ha denostado públicamente a periodistas en reiteradas ocasiones.

Además, en vez de convocar a conferencias de prensa para hacer anuncios oficiales suele dar discursos a través de la cadena nacional, en los que no ahorra críticas hacia sus adversarios.

Sin embargo, muchos de los analistas políticos consultados por este medio resaltaron que la mandataria cambió notoriamente su estilo "confrontativo" tras la muerte de su marido, el ex presidente Néstor Kirchner (2003-2007), quien falleció hace un año.

De hecho, en los últimos meses, la gobernante redujo sensiblemente sus anuncios televisivos y radiales, que en algunos momentos llegaron a ser casi diarios. Y también comenzó a mostrarse más conciliadora.

¿Una nueva Cristina?

Los observadores creen que este cambio contribuyó en gran medida a aumentar los niveles de popularidad de la jefa de Estado a más del 60% y también logró atraer a nuevos seguidores.

"Había muchos votantes que aprobaban la gestión del gobierno pero rechazaban el estilo personal de la presidenta", señaló Martínez.

La propia Fernández de Kirchner hizo referencia a los cambios que vivió desde que enviudó, en un discurso que brindó el pasado miércoles en el acto de cierre de su campaña.

"No guardo rencores a nadie. Las cosas que me pasaron me obligan a abrirme cada vez más, a tender la mano, a superar las diferencias debatiendo", sostuvo.

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