México

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20 de junio de 2012 • 01:17 PM • actualizado a las 01:47 PM

Sinuosa ruta le espera a reformas en Congreso de México

Imagen de archivo de un soldado arreglando una serie de banderas durante las celebraciones del Día de la Bandera en la plaza el Zócalo en Ciudad de México, feb 24 2012. El Congreso de México podría ser otra vez centro de tortuosas negociaciones, lo que demoraría reformas clave para el país, por una mayor presencia de la izquierda y posiciones encontradas en temas controvertidos en el PRI, la fuerza favorita para ganar las elecciones presidenciales.
Foto: Tomas Bravo / Reuters en español

El Congreso de México podría ser otra vez centro de tortuosas negociaciones, lo que demoraría reformas clave para el país, por una mayor presencia de la izquierda y posiciones encontradas en temas controvertidos en el PRI, la fuerza favorita para ganar las elecciones presidenciales.

Analistas y líderes políticos creen que la segunda economía latinoamericana necesita reformas profundas para poder impulsar su crecimiento y reducir la pobreza, que afecta a casi la mitad de sus 112 millones de habitantes.

La economía de México creció en promedio un 2 por ciento en la última década, un período en el que muchos países de la región mostraron tasas de expansión gigantes que le permitieron mostrar mejores indicadores sociales.

Enrique Peña Nieto, el candidato del opositor Partido Revolucionario Institucional (PRI) que lleva más de 10 puntos de ventaja en las encuestas, quiere permitir inversión privada en la estratégica petrolera estatal Pemex, un tema muy sensible porque la empresa es el sostén de la economía.

También buscará una reforma fiscal amplia para impulsar la economía y elevar la recaudación tributaria, una de las más bajas de América Latina. En esa línea también están los planes de la candidata oficialista Josefina Vázquez Mota, tercera en los sondeos.

Pero el reciente avance en las encuestas de la izquierda, tradicionalmente renuente a las reformas, hace difícil que un gobierno del PRI logre una mayoría aplastante en el Congreso para impulsar esos proyectos y posiblemente dependa del gobernante Partido Acción Nacional (PAN).

Los partidos que sostienen la candidatura de Andrés Manuel López Obrador probablemente sean la segunda fuerza del Congreso. Actualmente la izquierda es la tercera fuerza en las dos cámaras y el PRI tiene mayoría relativa en la cámara baja y es la segunda fuerza en el Senado.

El PRI por sí solo no alcanzaría a tener más de la mitad de los asientos en el próximo Congreso y necesitará de su aliado el Partido Verde para votar algunas reformas, y de otros partidos para cambios constitucionales que requieren dos terceras partes de los votos, según las más recientes encuestas.

"Peña pudiera no tener mayoría absoluta, lo que dificultará mucho el camino de las reformas", dijo Raúl Feliz, analista del Centro de Investigación y Docencia Económica (CIDE).

Si Peña no logra el control de la influyente Cámara de Diputados, que tiene la facultad exclusiva para aprobar la parte de egresos del presupuesto nacional, perdería una moneda de cambio clave para negociar reformas, agregó Feliz.

LUCHA AFUERA Y EN CASA

Pero Peña, un abogado de 45 años, no solo tendrá que negociar con otros partidos, sino también hacia dentro del propio PRI.

En el pasado la fuerza se opuso a proyectos presentados por el gobierno del PAN, como gravar con el Impuesto al Valor Agregado (IVA) a productos actualmente exentos como alimentos y medicinas, por considerar que dañaría los bolsillos de los más pobres.

"Yo sería uno de los que acompañaría a Peña en las reformas, pero vamos a tener voces ancladas en el 'Prinosáurico Primario", dijo a Reuters el senador del PRI Francisco Arroyo, candidato a diputado, al referirse a la vieja guardia del partido, usualmente caricaturizada como un dinosaurio.

La sensibilidad respecto a las reformas es mayor cuando se trata de Pemex, la mayor fuente del ingresos de México y el séptimo mayor productor de crudo del mundo, porque muchos creen que el país perdería soberanía al abrirse a privados.

Peña "tiene el desafío de convencer a los de casa y a los que no lo son", dijo un alto funcionario del PRI que habló bajo anonimato a propósito de las diferencias dentro del partido sobre algunos controvertidos temas.

"La bandera, Pemex y la Virgen de Guadalupe están en el mismo peldaño", agregó refiriéndose a la patrona de México, uno de los países más católicos del mundo.

En el 2008, algunos legisladores del PRI se unieron al izquierdista PRD para bloquear partes de una reforma de Calderón con el fin de atraer participación privada a Pemex.

La reforma fue aprobada tras varios meses de debates y foros con expertos y en medio de protestas callejeras porque incluyó contratos con privados para exploración y producción.

Sin embargo, ésta resultó insuficiente para las necesidades de inversión de Pemex, que con muchas dificultades logró hace tres años estabilizar su producción pero no elevarla a los niveles que el país necesita.

La firma encuentra limitaciones para hacer las multimillonarias inversiones que necesita debido a que transfiere gran parte de sus ganancias al Gobierno.

El partido de López Obrador, que ha tenido serios conflictos internos por la elección de sus líderes, parece estar definido en cuanto a que se opondrá a una reforma que implique inyectar capital privado en Pemex.

"Los partidos de izquierda que vamos juntos en la coalición del Movimiento Progresista, en los temas centrales no tenemos diferendos", dijo Alejandro Encinas, candidato a senador del PRD, muy cercano a López Obrador.

La izquierda propone darle mayor autonomía de gestión y financiera a Pemex mediante cambios a las leyes fiscales. En el caso de una reforma tributaria, los izquierdistas rechazan elevar impuestos y proponen eliminar privilegios fiscales.

Algunas reformas, como la privatización de Pemex, implicarían cambios constitucionales y con ello el voto de más de dos terceras partes del Congreso.

INVERSIONISTAS CAUTELOSOS

Si bien Peña Nieto dijo en una entrevista con Reuters no tener "ninguna duda" de que recibirá el respaldo de las bancadas legislativas del PRI en el Congreso a su plan de reformas, analistas son cautelosos.

"Aún si eres un gobernador del PRI podrías tener diferentes intereses localmente de los que tendría Peña sentado en (la residencia presidencial de) Los Pinos", dijo Lisa Schineller, directora de calificaciones soberanas de Standard & Poor's.

"Hay por supuesto la necesidad de negociar entre las distintas corrientes del partido, especialmente pensando en reformas controvertidas", agregó.

Y para muestra basta un botón. El año pasado, senadores del PRI plantearon una reforma fiscal para gravar alimentos excluyendo los que conforman una canasta básica, pero muchos diputados del propio partido la rechazaron.

"En general, yo como lo podría resumir después de hablar con inversionistas es que hay una esperanza cautelosa de que avancen ciertas reformas", dijo Benito Berber, economista para México y Colombia de la firma Nomura Securities en Nueva York.

"Hasta no ver no creer, pero dicen 'ojalá que pueda haber algo", agregó.

(Reporte adicional de Pablo Garibian y Mica Rosenberg. Editado por Anahí Rama)

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