Latinoamérica

publicidad
07 de mayo de 2012 • 02:26 AM

Podría ser largo el juicio de responsables del 11-S en Guantánamo

En una foto del bosquejo de la dibujante Janet Hamlin, aprobado por el Departamento de Defensa, se ve a los acusados, Mustafa Ahmad al-Hawsawi, Ammar al Baluchi, Ramzi Binalshibh, Walid bin Attash y Khalid Sheikh Mohammed mientras oran durante la audiencia de encausamiento en la prisión de Guantánamo, Cuba, el sábado 5 de mayo del 2012.
Foto: Janet Hamlin, Pool / AP
 

Estados Unidos inició finalmente el juicio a cinco detenidos en Guantánamo acusados de responsabilidad por los ataques del 11 de septiembre en que murieron casi 3.000 personas, pero el juicio no comenzará dentro de poco, mientras ambas partes afirmaban que el caso podría continuar por años.

El abogado defensor James Connel dijo el domingo que es "provisional" la fecha de mayo de 2013 para el inicio del juicio en lo que se fija una fecha definitiva para el procesamiento de los acusados, entres ellos, Jalid Sheikh Mohammed, quien se señala como autor intelectual de los ataques.

"Tardará tiempo", dijo el fiscal en jefe, general brigadier del ejército Mark Martins, quien afirmó que la defensa presentará numerosos recursos antes del comienzo del juicio.

"Me estoy preparando para los cientos de mociones (que presentará la defensa) porque queremos que nos disparen todo lo que nos vayan a disparar", señaló.

La lectura oficial de las acusaciones duró 13 horas el sábado, incluidos recesos para comer y efectuar oraciones, debido a que los acusados al parecer se habían puesto de acuerdo para dilatar la audiencia inicial, que terminó a las 11 de la noche.

"Todos estamos molestos con la dilación (del proceso)", dijo el domingo Martins. Señaló que duró cuatro años el juicio civil contra Zacarias Mussaui, al que se declaró culpable de participar en la conjura del 11 de septiembre. Mussaui se declaró culpable en 2006 antes de que se le sentenciara a prisión perpetua, agregó.

El sábado, Mohammed y coacusados se rehusaron a responder al juez o utilizar el sistema de traducción del tribunal y uno de ellos exigió que se hiciera una lectura prolongada de los cargos. Connell dijo que esta táctica constituía una "resistencia pacífica a una sistema injusto".

La lectura oficial de los cargos, dijo Connel, "muestra que este proceso será una batalla prolongada y dura, pero pacífica, contra el secreto, la tortura y la institución equivocada de las comisiones militares".

El proceder de los acusados provocó la ira de los parientes de las víctimas.

"Los coacusados han emprendido una yihad en un tribunal", dijo Debra Burlingame, cuyo hermano, Charles, era el piloto del avión que fue estrellado contra el Pentágono. Debra observó la diligencia desde Brooklyn en una de las transmisiones por circuito cerrado de televisión para Estados Unidos.

Un reducido número de familiares de las víctimas de lo ataques fueron seleccionados mediante sorteo para que presenciaran el proceso y se les trasladó a la base naval estadounidense en Cuba, donde Mohammed y los otros acusados pospusieron para fecha posterior su postura en cuanto a cómo se declararían de los cargos.

Todos los reos son acusados de 2.976 cargos de homicidio y terrorismo por su implicación en los ataques de 2001, en los que varios aviones de pasajeros fueron secuestrados y estrellados contra el Centro de Comercio Mundial en Nueva York y contra el Pentágono, en Washington. Los cargos conllevan la pena de muerte.

Los abogados defensores preguntaron durante horas al juez, coronel del ejército James Pohl, sobre los méritos que tenía para hacerse cargo del caso y afirmaron que sus clientes fueron maltratados durante la audiencia, en una estrategia que podría propiciar futuras apelaciones.

Mohammed fue desnudado para revisarlo y afrontó un trato "exasperante" antes de su comparecencia, señaló su abogado, David Nevin.

La comparecencia fue la primera de los acusados en más de tres años debido a las demoras en las acciones para procesarlos por los ataques terroristas.

El gobierno del presidente Barack Obama reanudó los planes para procesar a los hombres en Guantánamo debido a la oposición política a los intentos para enjuiciarlos en la ciudad de Nueva York, a unas cuadras de distancia del Centro de Comercio Mundial.

Las autoridades aprobaron nuevas reglas en conformidad con leyes aprobadas en el Congreso que prohibió el traslado de cualquier detenido de Guantánamo a Estados Unidos, así como la utilización de testimonios obtenidos mediante tortura o procedimientos crueles y afirman ahora que los acusados podrían ser enjuiciados imparcialmente aquí igual que en un tribunal civil.

Nevin dijo que sería imposible la presentación de un testimonio contra su cliente que esté exento de un contenido derivado de la tortura. "Es imposible descontaminar la evidencia de la misma manera que sería imposible ensordecer una campana", apuntó.

Eddie Bracken, de Staten Island, Nueva York, fue uno de los parientes de víctimas a los que se permitió asistir a la audiencia. Bracken dijo que consideraba importante ver a los acusados de la muerte de su hermana, Lucy Fishman, que vivía en Brookly, tenía dos hijos y trabajaba en el Centro de Comerci Mundial.

Dijo que estaba impresionado del sistema de la justicia militar y de la defensa firme opuesta por los defensores.

"Si esto ocurriera en otro país la historia sería diferente", señaló el domingo Bracken. "Pero tiene lugar en Estados Unidos", apuntó.

Los grupos de derechos humanos y los abogados defensores afirman que el secreto en torno a Guantánamo y los tribunales militares imposibilitarán la eficacia de la defensa.

___

Verena Dobnik, periodista de The Associated Pres, contribuyó en Nueva York a este despacho.

AP AP - The Associated Press. Todos los derechos reservados.

Este material no puede ser copiado, transmitido, reformado o redistribuido.