Puerto Rico

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19 de agosto de 2012 • 08:42 AM • actualizado el 19 de agosto de 2012 a las 10:04 PM

Boricuas votaron rechazos de dos enmiendas a su Constitución

El gobernador de la isla, Luis Fortuño, había dicho que las reformas entrarían en vigencia este lunes. Eso no sucederá ya que mayoría votó "No".
Foto: AP

Los votantes de Puerto Rico rechazaron el domingo de manera sorpresiva un par de enmiendas a la Constitución que habrían limitado el derecho a fianza de algunos acusados y reducirían el tamaño del Poder Legislativo en el territorio para ahorrar costos.

Con cerca del 83 por ciento de los distritos contados, la opción "no" ganaba con cerca de un 54,22 por ciento de los votos contra un 45,78 por ciento para rechazar las restricciones a las fianzas y por un 54,45 por ciento frente a un 46,55 por ciento en la medida para reducir la cantidad de legisladores de 78 a 56, dijeron funcionarios electorales.

El gobernador Luis Fortuño, quien respaldaba ambas propuestas, aceptó la derrota y dijo que limitar las fianzas a aquellos acusados de crímenes violentos habría sido "una importante herramienta adicional".

"Lamentablemente, no fue aprobada, pero uno debe respetar la voluntad de la ciudadanía", dijo Fortuño mientras hablaba ante el Comité Basta Ya de familiares de víctimas del crimen.

La derrota fue una sorpresa, debido a que un sondeo publicado la semana pasada por El Nuevo Día, el diario más grande de Puerto Rico, mostró un amplio respaldo a ambos cambios.
 

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La Constitución de la isla caribeña contiene un derecho absoluto a fianza, y la policía dijo que los esfuerzos por juzgar a los asesinos frecuentemente son obstaculizados debido a que los testigos temen morir a manos de sospechosos que fueron liberados bajo fianza.

La enmienda propuesta habría permitido que los jueces rechazaran las fianzas a los acusados de asesinato premeditado o por muertes ocurridas durante robos a hogares, ataques sexuales o secuestros.

También les habría permitido negar la fianza a los acusados de disparar armas desde vehículos motorizados o en lugares con multitudes o de matar a agentes de la ley.

Cerca de 740.000 de los 2,3 millones de votantes registrados participó en la elección, según la Comisión Estatal Electoral.

Los referendos eran únicos en el sentido de que no caían dentro de las desgastadas divisiones políticas de Puerto Rico, donde los partidos se definen de acuerdo a su posición sobre si el territorio debería convertirse en parte de Estados Unidos o si debe seguir siendo un Estado Libre Asociado.

Ambas propuestas tenían un amplio respaldo entre los dos partidos dominantes de Puerto Rico -el Partido Nuevo Progresista, que favorece el convertirse en estado de Estados Unidos, y el Partido Popular Democrático, que busca mantener las cosas como están.
Miembros de partidos minoritarios como el Partido Independentista Puertorriqueño se quejaron de que reducir la cantidad de legisladores les haría más difícil el ganar escaños. Los críticos también decían que las restricciones a las fianzas afectarían a los más pobres.

Rubén Berríos Martínez, líder de larga data del Partido Independentista Puertorriqueño, dijo que la derrota de las enmiendas mostraba "algo distinto" en la política de la isla.

"Sin importar el resultado final de la votación, hay un nuevo Puerto Rico desde hoy en adelante", dijo Berríos. "Los líderes de los dos partidos gobernantes apoyaban una propuesta, y el pueblo y el Partido Independentista Puertorriqueño apostaron por otra", agregó.

REUTERS Terra