Latinoamérica

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06 de marzo de 2013 • 09:57 PM

Un funeral con aire electoral

 

En medio de escenas de luto y dolor por la muerte del presidente Hugo Chávez, los seguidores del fallecido mandatario venezolano aprovecharon para ofrecer su apoyo irrestricto a la eventual candidatura del presidente encargado Nicolás Maduro.

La procesión fúnebre que acompaño los restos del presidente Hugo Chávez desde el Hospital Militar de Caracas hasta la Academia Militar tuvo por momentos una doble condición de evento luctuoso y virtual acto político electoral.

La manifestación tuvo una asistencia masiva. Incluso para un país que en los últimos años se ha acostumbrado a gigantescas movilizaciones callejeras de todo signo político-varias de las cuales he podido reportar- la marea roja que desbordo las calles de la capital venezolana fue una de las mayores que se hayan realizado en torno a la figura del hoy desaparecido líder de la Revolución Bolivariana.

Decenas de miles de personas acudieron, muchos de ellos por sus propios medios y sin necesidad de -o quizá sin esperar- recurrir a la típica maquinaria de movilización del partido de gobierno, el Partido Socialista Unido de Venezuela, PSUV.

Vi personas montadas precariamente en partes traseras de camiones. Vi personas mayores caminando con dificultad hacia el Paseo de Los Próceres, en el suroeste de Caracas, donde fue colocado el féretro con los restos de Chávez en capilla ardiente hasta el próximo viernes.

Aunque se trataba de un funeral, varios de los oradores que se turnaban en las plataformas colocadas a lo largo de la ruta repartían por igual alabanzas al líder desaparecido y duras críticas a la oposición "golpista". A veces solo de estas últimas.

Cantos y llantos

El cortejo salió cerca de mediodía del Hospital Militar, en el oeste de la capital bolivariana, donde Chávez fue ingresado hace tres semanas cuando fue trasladado desde Cuba.

Fue una procesión con varias paradas, para que las personas que se apostaron a lo largo de la ruta desde las primeras horas de la mañana pudieran ver el féretro de su líder.

Muchos esperaban sentados conversando algunos, entonando cantos de tono revolucionario otros, en silencio muchos. Pero a todos por igual se les aguaban los ojos cuando veían acercarse la carroza.

En varios puntos de la procesión había oradores improvisados animando a la multitud que esperaba. También camiones con altavoces reproducían música de Alí Primera, un cantante folclórico y de protesta muy conocido en Venezuela en los años setenta y que con la llegada de la Revolución Bolivariana ha tenido un segundo aire.

Incluso en las cercanías de Los Próceres vi un par de conjunto de música llanera, ritmo favorito de Chávez, quien era oriundo de Barinas, un estado llanero. Los aplausos los dedicaban los artistas "al Comandante, allá en el cielo".

Maduro, presidente encargado

El ahora presidente encargado, Nicolás Maduro, encabezó la procesión enfundado en la característica chaqueta con el tricolor de la bandera venezolana. Le acompañó en el recorrido el presidente de Bolivia, Evo Morales.

Mientras las decenas de miles de personas atravesaban una buena parte de Caracas, en la Gaceta Oficial salía publicado el nombramiento de Maduro al frente del poder ejecutivo. La misma gaceta en la que Maduro firmó su primer decreto declarando siete días de luto por la muerte del presidente.

Para portavoces de la oposición, el nombramiento es ilegal, ya que entienden que la Constitución establece que la falta absoluta del presidente debe ser cubierta por el titular de la Asamblea Nacional, en este caso, Diosdado Cabello.

Quienes junto a Maduro y el gabinete de gobierno venezolano participaron el miércoles en el desfile fúnebre, no tenían problemas en alabar al candidato ungido por Chávez en diciembre, en su última aparición pública en televisión nacional antes de partir a Cuba para ser operado por cuarta vez de un cáncer del que, aun después de su muerte, se desconoce con exactitud su naturaleza.

"Ahora hay que apoyar a Maduro, porque ese fue el que nos dejó el Comandante para que siga con su obra revolucionaria", me dijo Alexis, un motociclista, mientras mostraba orgulloso la foto de Chávez con sus hijas, la última imagen del presidente en vida.

Sin embargo, incluso entre los más fervientes chavistas, algunos expresaron dudas de que alguien pu

eda llenar el vacio que deja el líder bolivariano.

"Como Chávez no hay otro. Yo confió en que si él dijo que eligiéramos a Maduro es porque él sabía que era lo mejor. Pero sin Chávez no sé qué pueda pasar aquí", me explicaba Beatriz, una señora que decía que de ahora en adelante se apellidará "de Chávez".

"Pero la verdad le digo amigo" me atajó Beatriz, "yo siento que me quedé sola".

Cadena maratónica

Para terminar de definir los aires electorales del evento fúnebre, en la transmisión en cadena obligatoria de radio y TV los comentarios de los reporteros y de las personas que entrevistaban hablaban por igual bien del mandatario desaparecido y mal de la oposición venezolana.

Una de las declaraciones que tuvo más impacto fue la del almirante Diego Molero, ministro de Defensa, quien en medio de la procesión advirtió a los que describió como grupos desestabilizadores, "no se equivoquen".

"El hecho de que haya dolor no quiere decir que no haya fortaleza. Aquí hay un brazo fuerte, armado, que es la Fuerza Armada respaldando al pueblo", dijo Molero.

Como jefe de la Fuerza Armada, Molero estará encargado del Plan República, el sistema de control y vigilancia del proceso electoral y los materiales de votación, por lo que sus palabras generaron inmediatos comentarios de rechazo entre políticos opositores.

Incluso durante la ceremonia ecuménica con la que fue recibido el féretro presidencial una vez dentro del edificio de la Academia Militar, uno de los sacerdotes advirtió que si "no hay respeto" por el dolor del pueblo chavista ante la pérdida sufrida, el país podría verse sometido en un "tsunami de grandes proporciones", haciendo referencia a un posible estallido de rabia popular.

Entre todas esas expresiones de dolor y advertencias a la oposición, la transmisión en cadena duró cerca de 9 horas, lo que la convierte en una de las transmisiones obligatorias más largas en la historia de la televisión venezolana.

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