
Entre los votantes demócratas de Iowa, que típicamente suelen ser mujeres cincuentonas con algún nivel de educación universitaria, el sentimiento es que el Gobierno no sólo debe mejorar la vigilancia en la frontera con México sino también expulsar a quienes "no siguen las reglas del juego".
Para los demócratas, la inmigración ilegal supone un gran dilema de cara al voto hispano: por un lado, proponen formas de aumentar la seguridad nacional pero, por otro, quieren afianzar el apoyo obtenido entre el electorado hispano y por ello la mayoría se decanta por algún tipo de reforma migratoria.
Así, el Partido Demócrata, que durante muchos años ha cultivado y cortejado el voto hispano a nivel nacional, ha centrado su atención en asuntos como la guerra en Irak, el cuidado de salud universal, el rumbo de la economía y, sobre todo, promesas de un "cambio".
"Los republicanos han utilizado la inmigración ilegal como un asunto clave para dividir aun más al país pero, como táctica, creo que les saldrá el tiro por la culata", dijo hoy a Efe Tom Reynolds, un portavoz de la campaña del aspirante demócrata y gobernador de Nuevo México, Bill Richardson.
"Por supuesto que tenemos que responder al problema de la inmigración, pero tenemos que hacerlo de forma responsable, y es lo que propone el plan del gobernador Richardson", agregó.
Apartando el vaivén de las encuestas, la incertidumbre impera dado el alto número de votantes indecisos no sólo en Iowa sino también en New Hampshire, que celebrará sus primarias el próximo 8 de enero y donde también preocupa la presencia de los indocumentados.
Terra USA/EFE