Internacional
Por Aung Hla Tun
RANGUN (Reuters) - Myanmar realizó el sábado un inusual referendo para aprobar una nueva constitución, ignorando los llamados de la comunidad internacional para postergar la consulta debido a la devastación causada por el paso del Ciclón Nargis.
Más de una semana después de que Nargis destrozara el delta de Irrawaddy, con vientos de 190 kilómetros por hora que formaron una gigantesca columna de agua y pulverizaron todo a su paso, la ayuda humanitaria apenas está llegando a los 1,5 millones de sobrevivientes.
Expertos en salud han advertido sobre el "segundo desastre" que se avecina con la propagación de enfermedades como diarrea y malaria, incluso si los sobreviventes del ciclón que dejó a decenas de miles de muertos y desaparecidos logran hallar alimentos y refugio.
La televisión estatal dijo repetidamente a los ciudadanos que es su "deber patriótico" aprobar la nueva constitución que consagra el dominio político de la Junta Militar, a cargo del país de 53 millones de personas desde un golpe de estado en 1962.
"Yo voté por el sí. Fue lo que me pidieron que hiciera," dijo a Reuters el residente U Kyaing en Hlegu, 50 kilómetros al noreste de la ex capital Rangún, la ciudad más afectada por el ciclón.
Incluso antes del paso de Nargis, grupos que se oponen al gobierno militar y administraciones lideradas por Estados Unidos habían denunciado a la constitución y a la votación como un intento de los militares de legitimar sus 46 años en el poder.
Después de los problemas del gobierno para responder al desastre, hay incluso más cinismo ante el intento de los generales de seguir adelante con su "hoja de ruta hacia la democracia," que debería terminar con elecciones con múltiples partidos en el 2010.
PEDIDO DE AYUDA
Naciones Unidas pidió 187 millones de dólares en ayuda, aún cuando no hay certeza de que la comida, agua y tiendas que sean llevadas vayan a ser entregadas entre los más necesitados, debido a que la junta se muestra reacia a aceptar a los trabajadores internacionales de ayuda.
Durante un encuentro de emergencia en Nueva York, decenas de enviados de la ONU expresaron sus preocupaciones ante las dificultades que tenían los trabajadores de ayuda para ingresar al país.
Pero el delegado de Myanmar insistió en que la comida y otros suministros eran enviados a donde eran necesarios en cuanto llegaban.
"Estamos listos para cooperar totalmente," dijo en la reunión el embajador Kyaw Tint Swe. "En lo relativo al acceso, los escuchamos y ciertamente informaremos a las autoridades," agregó.
El Programa Mundial de Alimentos de la ONU suspendió brevemente su cadena aérea de ayuda después de que 38 toneladas de alimentos y suministros médicos fueron confiscados en el aeropuerto de Rangún.
Los generales aprobaron un vuelo de ayuda estadounidense, que debería llegar el lunes.
"Vamos a hacer un uso tan efectivo de ese vuelo como podamos," dijo el portavoz del Departamento de Estado de Estados Unidos, Sean McCormack. Aunque la autorización es "positiva," dijo, se necesitan muchos más vuelos con ayuda para abordar el desastre.
"SEGUNDO DESASTRE"
Con el paso de los días, la presión aumenta sobre la junta para que acceda a la masiva operación de ayuda humanitaria antes de que las enfermedades y la hambruna dupliquen la cifra de muertos.
"Este es el segundo desastre," dijo a Reuters Greg Beck, director del Programa del Sudeste de Asia para el Comité de Rescate Internacional.
"Primero fue el ciclón y las inundaciones, lo segundo vendrá si no hay acceso a alimentos, agua y refugio. Ellos comenzarán a morir," agregó.
Myanmar no ha actualizado la cantidad oficial de muertos desde el martes, cuando dijo que casi 23.000 personas habían muerto y 42.000 estaban desaparecidas. Incluso esas cifras, que posiblemente aumentarán, convierten a Nargis en el peor ciclón que ha azotado Asia desde 1991, cuando 143.000 personas murieron en Bangladesh.
La encargada de negocios de Estados Unidos, Shari Villarosa, ha dicho que la cifra de muertos podría llegar a 100.000.
Hambrientos y desesperados, los refugiados han acudido en masa a localidades del devastado delta de Irrawaddy, provocando una mayor demanda de los ya escasos recursos locales.
"¿Cuántos días más vamos a poder alimentarlos?, dijo un negociante en Myaung Mya, una localidad que estuvo fuera de la ruta directa de la tormenta. "La gente aquí apenas puede arreglárselas para conseguir comida para ellos mismos," agregó.
(Reportes Adicionales de redacciones de Naciones Unidas, Ginebra y Washington; escrito por Bill Tarrant; Editado en español por Marion Giraldo y Ricardo Figueroa)
Terra/Reuters