Ante ola de ejecuciones
El gobierno reforzó el miércoles un operativo en el noroeste del país tras uno de los peores golpes recibido por el narcotráfico, en medio de solicitudes de la policía federal para que se les dote de armamento de mayor calibre o similar al usado por el crimen organizado.
Un día después de que siete policías federales murieron en un enfrentamiento con sicarios del narcotráfico, la Secretaría de Seguridad Pública Federal desplegó 200 agentes adicionales a los 740 que mantenía desde principios de mayo.
El general Rodolfo Cruz López, responsable de los operativos de la policía federal contra el narcotráfico en todo el país, informó que los sicarios con los que se enfrentaron los agentes pertenecen a una célula de los hermanos Beltrán Leyva, los principales líderes del cartel de Sinaloa.
Dijo que una de las razones de la muerte de siete elementos se debió a la mayor capacidad de fuego de los sicarios.
"Simplemente tenían más parque que nosotros", dijo el general durante un recorrido con la prensa internacional en la capital de uno de los estados más afectados por la violencia vinculada al narcotráfico.
Sinaloa, a más de 1.000 kilómetros al noroeste de la ciudad de México, es considerado bastión del cartel de las drogas del mismo nombre, una de cuyas células es señalada como responsable del enfrentamiento con la policía federal
Cruz, un general de brigada retirado, dijo que ya se solicitó a sus superiores adquirir más armas y con un calibre mayor del que actualmente utilizan en los operativos.
Terra/AP


