
Ella también ha hablado abiertamente sobre su adicción a los calmantes a comienzos de los 90, los que originalmente fueron recetados para dolores de espalda, situación que ella en un principio mantuvo en secreto ante su esposo y su familia.
McCain también se ha recuperado completamente de un infarto que la tuvo al borde de la muerte cuatro años atrás.
Ambas mujeres ejercen un rol crucial en el apoyo emocional a sus esposos en medio del agotador trajín de la campaña. El estado de ánimo de Barack Obama mejora visiblemente cuando su esposa lo acompaña en la campaña electoral. McCain tiene un efecto similar sobre su esposo.
Terra/Reuters