Zimbabue
El presidente Robert Mugabe, que con 84 años aspira solitario en la segunda vuelta de los comicios a un sexto mandato al frente de Zimbabue, liberó a su país del colonialismo y fue un ejemplo para Africa antes de convertirse en dirigente autoritario y de arruinar la economía.
Mugabe, que lleva los últimos 28 años en el poder, desde la independencia de Zimbabue, es el único candidato en liza en los comicios tras la retirada del líder de la oposición, Morgan Tsvangirai, debido a la actual oleada de violencia contra sus partidarios.
En la primera vuelta de las presidenciales, en marzo, Tsvangirai derrotó a Mugabe y su partido se hizo con la mayoría en la Cámara de Diputados, arrebatándosela al movimiento del presidente saliente, que la había mantenido durante los últimos 28 años.
Tsvangirai, de 56 años y líder del opositor Movimiento por el Cambio Democrático (MCD), se retiró el domingo pasado de las presidenciales debido a las violencias cometidas contra sus partidarios desde la primera vuelta de los comicios, el 29 de marzo, que han causado, según sostiene, al menos 86 muertos.
Héroe de la guerra de independencia (1972-1979), estadista pragmático y carismático al principio, Mugabe se convirtió poco a poco en un autócrata que destruía todo lo que había conseguido construir.
Los primeros años, Robert Mugabe suscitó muchas esperanzas al tender la mano a la minoría blanca y aplicar una política social que ha beneficiado a la mayoría negra, menospreciada por el régimen segregacionista rodesiano de Ian Smith.
Desarrolló una política de sanidad y educación que sus propios adversarios reconocían ejemplar a nivel continental, y abrió a la inversión extranjera la economía del país, una de las más competitivas de Africa hasta los años 90.
Terra/AFP
