
En 1988, una columna de opinión del Washington Post se preocupaba por la candidatura de George Bush padre: "¿Queremos un presidente zurdo?", titulaba la nota.
Más tarde, cuando el presidente recibió asistencia por problemas en la tiroides, los comentaristas hacían referencia al hecho de que los zurdos serían "más proclives a sufrir enfermedades autoinmunes de la tiroides".
Tras la elección de noviembre de este año, "deberán cambiar las tijeras y los abrelatas", concluye el New York Daily News.
Pero "hablando en términos científicos, lo que este país necesita es un líder ambidiestro", resume el Washington Post.
Terra/AFP