
El reto de McCain es recuperar la ventaja republicana perdida en las elecciones legislativas del 2006, cuando obtuvieron sólo el 30 por ciento de los votos y los demócratas ganaron el control del Congreso.
Inquietudes
Por un lado, los hispanos saben de la larga historia de McCain en pro de la comunidad y de su cabildeo por una reforma migratoria que daría camino a la ciudadanía a unos 12 millones de inmigrantes ilegales, en su mayoría latinoamericanos.
Saben además los riesgos políticos que enfrentó el año pasado por apoyar en el Congreso una reforma a la ley de inmigración, que casi le cuesta su postulación a la presidencia debido a críticas de las filas conservadoras de su partido.
Pero dudan del cambio de tono del republicano quien, desde que abandonó el proyecto de reforma que impulsó con el senador demócrata Edward Kennedy, adoptó un discurso más de mano dura enfocado en reforzar la seguridad fronteriza, especialmente en los límites con México, para frenar la inmigración ilegal.
Pese a que la economía, la guerra en Irak, la salud y la educación son los temas que más interesan a los electores hispanos, la inmigración es apuntada como uno que también preocupa y un motivador para salir a votar.
Terra/Reuters