Huracanes 2008
Dolly perdió la fuerza de huracán el miércoles y se convirtió en tormenta tropical luego de embestir las costas de Texas con torrenciales aguaceros y feroces vientos, arrancando tejados, derrumbando carteles y dejando a miles de hogares sin electricidad.
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El entonces huracán llegó a tener vientos de 100 millas por hora. Sin embargo, luego se debilitó como huracán de categoría 1 al llegar a tierra y más tarde se degradó a tormenta tropical, dijeron meteorólogos.
El peor temor de las autoridades locales -de que se romperían los diques que contienen al río Bravo y que ello causaría inundaciones masivas se disipó cuando Dolly se adentró 35 millas al norte de la frontera con México con categoría 2. Luego pasó por South Padre Island y se debilitó a categoría 1 con vientos de 95 mph.
Posteriormente se transformó en tormenta tropical.
"Los diques están aguantando bien", dijo Johnny Cavazos, de los servicios de emergencia locales. "No hay indicio alguno de que el agua vaya a abrumarlos".
A pesar de los pronósticos, Dolly no azotó como huracán la desembocadura del río Bravo. Se temía que lo haría y que ello causaría devastadoras inundaciones a ambos lados de la frontera. Las tormentas atribuidas a Dolly llegaron hasta Houston, a 397 millas de la costa texana.
En la ciudad fronteriza mexicana de Matamoros, la fuerza de Dolly arrancó árboles, tendido eléctrico y carteleras, aunque el entonces huracán no pasó sobre la localidad en el nororiental estado de Tamaulipas. Ante el riesgo de electrocutados por los cables caídos, el servicio eléctrico fue suspendido en la ciudad.
Las autoridades tamaulipecas dijeron que no tenían informes inmediatos de muertes y alertaron a la población de posibles inundaciones.
Unos 4.800 soldados y policías patrullaban las calles de Matamoros para evitar saqueos al tiempo que entregaban alimentos a los 13.000 damnificados que se instalaron en 21 albergues. Las autoridades dijeron que planeaban evacuar a unas 23.000 personas, pero que muchas se negaron.
María Miguel, de 102 años, y siete miembros de su familia abandonaron su vivienda precaria en la aldea pescadora de Higuerilla y pernoctaron en un centro de convenciones de Matamoros. "No sé si mi pobre casa resistirá la lluvia y el viento", dijo Miguel.
Los soldados mexicanos intentaron rescatar a las personas atrapadas en el delta del río Bravo. Las tropas lucharon con el oleaje en una lancha neumática para rescatar por lo menos a una familia atrapada en su vivienda, mientras que otras personas tierra adentro se negaron a acudir a los refugios gubernamentales, dijo la vocera de Matamoros, Leticia Montalvo.
Terra/AP
