Programa autodeportación
Las leyes anti-inmigrantes dificultan cada día más conseguir trabajo estable en Arizona, lo que ha obligado a muchas familias indocumentadas, como los Abaez, regresar por su propio pie a México.
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La inmigrante llegó a EEUU en 2001 en búsqueda de una vida mejor para sus tres hijos y un trabajo que le permitiera ayudar a su familia en México.
Alejandra y su esposo Osbaldo trabajaron sin tener nunca un problema con la ley hasta hace dos años.
"Mi esposo fue detenido por un policía, como no tenía licencia de conducir lo entregaron a inmigración, quienes luego lo deportaron", relató Abaez.
Osbaldo logró cruzar la frontera nuevamente, pero la entrada en vigor de una ley estatal que sanciona a los empleadores que contraten indocumentados a sabiendas, ha hecho prácticamente imposible que un indocumentado pueda conseguir empleo en Arizona.
Hasta ayer Alejandra trabajó como vendedora ambulante recorriendo las calles del sur Tucson en una camioneta acondicionada con un refrigerador para vender helados y golosinas.
Terra/EFE
