Calcinados
La policía británica que investiga el incendio de la mansión de un multimillonario británico, donde se hallaron tres cuerpos calcinados, indicó el martes que cree que el acaudalado dueño de la residencia mató a su esposa e hija, y luego se suicidó.
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"Creemos que Christopher Foster mató a su esposa Jill y a su hija, antes de prender fuego a la casa y matarse, el martes en la madrugada" de la semana pasada, indicó Jon Groves, de la policía de West Mercia, oeste de Inglaterra.
"Este es un caso muy complejo e inusual", añadió.
Desde que las llamas devoraron la semana pasada la Mansión Osbaston, situada en la localidad de Maesbrook, que era propiedad de Foster, un millonario, la prensa británica no ha parado de especular sobre este caso, recogiendo rumores de que el empresario tenía grandes deudas.
Entre las ruinas calcinadas de la mansión, la policía halló tres cuerpos, uno de los cuales fue identificado como el de la esposa del propietario, Jill Foster.
La autopsia de la mujer reveló que murió de un disparo en la cabeza, lo que había profundizado el misterio.
A su lado fue hallado el cuerpo de un hombre, y el tercer cuerpo, probablemente el de la hija de la pareja, de 15 años, fue hallado el lunes.
"Aún no se ha establecido la causa de la muerte de Foster y del cuerpo que, creemos, es el de Kirstie (la hija)", indicó la policía.
La última vez que se vio a la familia fue el lunes de la semana pasada, en una barbacoa en casa de unos amigos.
Terra/AFP
