Aunque Sarah Palin se define como una mujer dura contra la consabida corrupción en la política, en sus años como alcaldesa ella y sus amistades aceptaron más beneficios especiales de los acostumbrados entre los políticos de poblaciones pequeñas, mostró una investigación de The Associated Press.
Sarah Palin, personaje favorito de SNL
Un brindis con vino tinto con 'sabor' a Palin

Cuando Palin necesitó vender su casa durante su último año como alcaldesa de Wasilla, logró que el cabildo aprobara una excepción al reglamento de construcción de la zona y lo hizo sin cumplir con su promesa de eliminar el riesgo potencial de incendios.
La ahora candidata vicepresidencial del Partido Republicano aceptó entonces gustosa regalos de los comerciantes de la ciudad: un tratamiento facial "sorprendente" que elogió en una nota de agradecimiento a un salón de belleza.
También unas "flores absolutamente divinas" que recibió de una tienda para bodas. Incluso un poco de salmón fresco para llevar a casa.
Además intercedió para ayudar a amigos y vecinos en tratos con el ayuntamiento. Solicitó al cabildo que agregara a un amigo en la lista de oradores en una junta del 2002, y ya en el encuentro el amigo les solicito publicidad en su estación de radio.
En ese mismo año, según archivos, intentó ayudar a un vecino y contribuyente de políticos que tenía un conflicto con la alcaldía por una obra pequeña de construcción a la orilla del lago de la localidad.
Palin pretendía que la alcaldía compensara algunas de las cuotas del hombre, pero el fiscal de la ciudad le dijo a la alcaldesa que ella no tenía facultades legales para hacerlo.
Palin asegura que tiene más experiencia como gobernante que su oponente demócrata y que los dos candidatos presidenciales, pero la mayoría de sus años en el gobierno de Wasilla transcurrieron en una ciudad con una población de menos de 7.000 habitantes.
Terra/AP