Hollywood también juega sus bazas en la carrera electoral, como lo demuestra el estreno, este viernes, del último film de Oliver Stone, "W", una historia sobre el presidente de EEUU, George W. Bush, que llega a la cartelera en un momento crítico para la campaña republicana.
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El clima de inseguridad y desconfianza que se vive en EEUU en las últimas semanas ha sido un caldo de cultivo ideal para que cineastas como Michael Moore ("Bowling for Columbine") o David Zucker ("Top Secret!") hayan desplegado toda su ironía en sus últimos trabajos, "Slacker Uprising" y "An American Carol", respectivamente.
Moore, azote del presidente Bush, estrenó en septiembre en internet ese título, un documental que transcurre durante las semanas previas a los comicios presidenciales de EEUU en 2004, en el que volvía a criticar las políticas de Bush y animaba a los jóvenes a votar.
En cambio Zucker, un republicano convertido desde los ataques terroristas del 11-S, hiló este mes una parodia del tipo de los documentales que suele fabricar Moore con el cómico Kevin Farley, quien imita a ese director y lidera una campaña para abolir las celebraciones del 4 de julio.
Sin embargo, la propuesta definitiva de Hollywood llega de la mano de uno de sus pesos pesados: el siempre polémico Oliver Stone, que ya se acercó a la figura de John Fitzgerald Kennedy en "JFK" (1991), y de Richard Nixon en 1995.
"Espero que algún día (Bush) pueda ver la película porque creo que Josh (Brolin, quien da vida al presidente en la ficción) ofrece una gran actuación y porque Liz (Elizabeth Banks) está genial en el papel de su esposa, Laura", dijo el realizador estadounidense durante la rueda de prensa de presentación de la cinta.
Terra USA/EFE