Hempstead.- Los aspirantes a la presidencia del país, Barack Obama y John McCain se lanzaron fuertes críticas en un debate que se centró en la economía, el petróleo y las campañas sucias.
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"No voy a permitir una subida de impuestos a las pequeñas empresas", dijo el republicano McCain, quien destacó que son los pequeños negocios los que crean riqueza y empleo en el país, y a los que hay que favorecer.
El candidato demócrata, por su parte, insistió en que sus planes son los de recortar los impuestos al 95 por ciento de las familias estadounidenses, las de clase media, que ingresan rentas inferiores a 250.000 dólares al año, aunque ello deje fuera a los negocios.
Tras esta afirmación, el republicano, que parte en desventaja en las encuestas, aseguró que sus planes son los de aplicar un alivio fiscal a las pequeñas empresas, a "los propietarios de pequeños negocios que luchan por sacar adelante sus empresas, y que crean empleo".
Ambos se refirieron a la grave crisis que vive el país, y que fue calificada por Obama como la "peor desde la Gran Depresión".
"La gente está sufriendo, y están enfadados. Están enfadados porque se han convertido en las víctimas de los excesos de Wall Street", dijo McCain.
"A nadie le gustan los impuestos, pero tenemos que pagar por las inversiones básicas", dijo Obama, a lo que McCain le contestó que "si a nadie le gustan los impuestos, no se los subamos a nadie, vale?".
McCain acusó a su contrincante de querer, con sus planes fiscales, tomar los beneficios que están obteniendo las pequeñas empresas y repartirlos entre los demás, a lo que él se opone.
Terra/EFE