NUEVA YORK (AP) _ Líderes religiosos y municipales se unieron el jueves a una campaña nacional para exigir al presidente electo Barack Obama que elimine las redadas y las deportaciones inmediatamente y retome la reforma integral de las leyes de inmigración durante los primeros 100 días de su mandato.
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"La Iglesia no se quedará callada", señaló el reverendo Gabriel Salguero, en representación de la Confraternidad de Líderes Conciliares, que tiene como miembro a unas 3.000 iglesias evangélicas.
"Confiamos en el compromiso de la administración de Barack Obama cuando dijo que habrá cambios, que sí se puede. Pues nosotros decimos 'sí se puede': paremos las redadas hasta que reformemos el sistema".
Activistas hispanos y una veintena de concejales anunciaron durante una rueda de prensa que se unirán a los líderes religiosos en una campaña que ya se realiza en varias ciudades del país, para garantizar la aprobación de la reforma migratoria y evitar que familias de inmigrantes queden divididas debido a las deportaciones.
La concejal hispana Melissa Mark-Viverito anunció que el sábado cientos de ciudadanos y residentes legales podrán acudir a una iglesia del barrio latino de East Harlem para explicar la situación que viven amigos o familiares indocumentados que temen ser deportados.
Sus historias serán grabadas y documentadas por más de 50 voluntarios y entregadas a congresistas como la hispana Nydia Velázquez, que acudirá al acto y que a su vez, las entregará a la futura administración Obama.
"Todos los que estamos aquí entendemos que nuestro sistema de inmigración está roto y que las leyes actuales destrozan a familias enteras", afirmó Mark-Viverito. "Debemos luchar por el compromiso de este país con los derechos humanos y pedir justicia para los cientos de miles de trabajadores y familias que sufren discriminación y violencia".
Entre los presentes al acto, realizado en la alcaldía de Nueva York, se encontraba el reverendo Walter Coleman, de la iglesia Adalberto United Methodist de Chicago, quien hace dos años alojó a Elvira Arellano, la inmigrante que vivió refugiada en la iglesia para evitar su deportación, y que se convirtió en símbolo del sufrimiento de los indocumentados.
El Congreso estadounidense no aprobó la versión más reciente de la reforma migratoria, un paquete legislativo promovido en 2007, que habría dado un estatus legal y una vía hacia la ciudadanía a los 12 millones indocumentados que hay en el país.
"Tenemos que reformar el sistema de las leyes de inmigración porque es lo justo y lo más humano", señaló Christine Quinn, presidenta del Concejo Municipal. "También porque reparará la economía de esta ciudad. Los inmigrantes desempeñan un papel integral en el desarrollo económico y la supervivencia de nuestra ciudad y todo nuestro país".
Chicago y Albuquerque (Nuevo México) son otras de las ciudades que han realizado actos similares como parte de la misma campaña.
Terra USA/ AP