México
El ex presidente mexicano José López Portillo, fallecido ayer a los 83 años en un hospital de Ciudad de México de una neumonía, pasó a la historia política nacional como el líder que convirtió el "boom" petrolero en una grave crisis económica.
18/feb/2004.- López Portillo, quien se consideró a sí mismo el último presidente de la Revolución Mexicana, encabezó un gobierno que quiso administrar la abundancia y acabó en una crisis marcada por una nacionalización bancaria que sólo duró tres meses.
APNacido en la capital mexicana el 16 de junio de 1920, López Portillo y Pacheco fue electo presidente de México sin oposición y en su mandato (1976-82) aplicó y disfrutó del poder absoluto aunque temporal que otorgaba el viejo sistema político mexicano.
Su administración comenzó boyante, con la abundancia de ingresos de la bonanza petrolera, y terminó en crisis, con una peligrosa deuda pública y acusaciones de nepotismo y corrupción, y salpicado de frases para la historia de la política mexicana.
Abogado y gran lector y orador, López Portillo dejó para la posteridad frases como "vamos a administrar la abundancia", "ya nos saquearon; no nos volverán a saquear", "el orgullo de mi nepotismo" y "voy a defender el peso como perro".
"Vamos a administrar la abundancia" prometió a los mexicanos, a la vista de los enormes recursos que generaba el petróleo y que fueron dilapidados sin control dejando una crisis que anticipó la llegada de los llamados gobiernos neoliberales.
Como "el orgullo de mi nepotismo" se refirió a su hijo José Ramón, que se desempeñó como subsecretario de Estado y fue el más notorio entre los parientes y amigos que ganaban elevados sueldos y derrochaban el erario público.
Su entonces esposa, Carmen Romano, era conocida por ser una compradora compulsiva y su hermana Margarita era responsable de gestionar la política oficial de Radio, Televisión y Cinematografía, y una de sus amantes famosas, Rosa Luz Alegría, fue la secretaria (ministra) de Turismo.
Arturo "El Negro" Durazo, un jefe de la policía de la capital mexicana conocido por sus excesos, y el director de Pemex, Jorge Serrano, son los casos más sonados de sus íntimos amigos que después fueron encarcelados con cargos de corrupción.
Su frase más celebre fue "voy a defender el peso como perro", pues además de servir de chiste callejero fue el campanazo de alerta para que se desencadenara la crisis, con una fuerte devaluación de la moneda que llevó a la bancarrota a millones de pequeños ahorradores mexicanos.
Con el apodo de "El perro" tuvo que lidiar hasta su muerte hasta el punto de que el cerro donde se encuentra una de las más lujosas de sus mansiones se conoce como "La colina del perro".
En su último informe de gobierno, a tres meses de entregar el poder, López Portillo aplicó todo el poder de la Presidencia al decidir, sin consultar a nadie, la nacionalización de la banca con lágrimas y gritos de "ya nos saquearon; no nos volverán a saquear".
Los mexicanos pagaron la nacionalización sólo para que tres meses el nuevo gobierno de Miguel de la Madrid (1982-1988) iniciará una nueva privatización de la banca que culminó Carlos Salinas de Gortari (1988-1994).
López Portillo fue profesor de Teoría de Estado en la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), y funcionario en ascenso hasta el ministro de Hacienda de donde lo lanzó a la Presidencia su amigo de la infancia y antecesor en el cargo, Luis Echeverría.
En su gobierno, en 1977, se restablecieron las relaciones diplomáticas con España, que estaban rotas desde la Guerra Civil española (1936-39) y en su primer viaje a la península Ibérica visitó la tierra de sus antepasados españoles: la localidad navarra de Caparroso.
López Portillo tuvo tres hijos de su primer matrimonio y dos más en su segundo con la actriz argentina Sasha Montenegro, de quien se divorció recientemente después de sufrir una operación quirúrgica del corazón, para volver a la casa de sus hermanas.
Su relación con Montenegro podría servir como argumento para un culebrón mexicano, pues está plagada de escándalos, peleas, lágrimas y hasta violencia.
Hace pocos meses, ya casi sin aliento para moverse, López Portillo acudió a un juzgado para demandar su matrimonio por los maltratos verbales y físicos que sufría al lado de la actriz, que le trataba de "pendejo" y "poco hombre".
Terra/EFE