
Raúl Castro asumió la presidencia cubana cuando su hermano, Fidel Castro, se retiró del poder debido a razones de salud en el 2006.
Lopez dijo que las negociaciones beneficiaban a Estados Unidos porque reducían las posibilidades de un éxodo masivo de cubanos como los ocurridos en 1980 y 1994.
El acuerdo de inmigración de 1995 buscó poner un término definitivo a este tipo de inmigración masiva cruzando el mar que separa la isla de la península de Florida.
Estableció la repatriación a Cuba por parte de las autoridades estadounidenses de inmigrantes de la isla interceptados en el mar, y La Habana también se comprometió a detener la actividad ilegal.
En el mismo acuerdo, Estados Unidos aceptó fomentar la inmigración legal entregando al menos 20.000 visas estadounidenses a cubanos cada año.
El Gobierno de George W. Bush suspendió las conversaciones en enero del 2004 argumentando que Cuba había rechazado discutir temas clave como conceder permisos de salida a todos los cubanos que recibieran visas para ingresar a Estados Unidos.
Las últimas conversaciones de este tipo se realizaron en el 2003.
Bronkel, portavoz del Departamento de Estado, dijo que no sabía si el Gobierno cubano había respondido positivamente al ofrecimiento estadounidense.
Terra/Reuters