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Demócratas se replantean rumbo futuro tras derrota electoral

Los demócratas, devastados tras la derrota electoral del pasado martes, deben empezar de inmediato el proceso de recuperación porque, de lo contrario, no conseguirán tener una candidatura sólida en 2008, aseguraron hoy expertos.

04/nov/2004.- Pese a que el candidato demócrata John Kerry recaudó más fondos y logró un mayor número de votos que Al Gore en 2000, esto no bastó para frenar el avance de los republicanos, quienes ampliaron su control del Congreso y mantienen la Casa Blanca.

Pero no todo está perdido porque, según Robert Matsui, presidente del Comité Nacional Demócrata del Congreso (DCCC), los republicanos moderados se enfrentarán con los más extremistas, lo que sugiere luchas internas dentro del partido.

Y además, las elecciones legislativas de 2006 "nos favorecerán y podremos dedicar más recursos a esas contiendas", dijo Matsui.

Otro punto positivo es que los demócratas tendrán tiempo de cosechar nuevos líderes de cara a las presidenciales de 2008, entre ellos la senadora Hillary Rodham Clinton.

La derrota de los demócratas reflejó la falta de un mensaje claro, las imperfecciones de un candidato al que los republicanos tildaron de "vacilante"; las divisiones culturales y filosóficas en EEUU en torno asuntos como el aborto y los matrimonios homosexuales y, sobre todo, la pujanza del conservadurismo.

Ante ese panorama, expertos consultados hoy por EFE aseguraron que la jerarquía demócrata debe replantearse su modelo político ante los retos que tiene por delante: si continuar bloqueando a los republicanos o adoptar un tono conciliador con el partido gobernante.

La primera lección fue que "los demócratas no fueron capaces de transmitir un mensaje claro" y eso explica que los republicanos lograron más votos, "pese al pobre desempeño del Gobierno de Bush y la debilidad económica", dijo Les Gelb, presidente emérito del Consejo de Relaciones Exteriores, con sede en Nueva York.

Christopher Dodd, senador demócrata de Connecticut, ha reconocido que la oposición tiene que "reflexionar sobre lo ocurrido el martes, porque mantuvimos posiciones correctas sobre los temas... pero no pudimos conectarnos con la gente sobre sus valores" fundamentales.

Dodd se refería al éxito de los republicanos entre los votantes de zonas rurales y defensores de dogmas religiosos, dos grupos aparentemente abandonados por los demócratas que se centraron en las zonas urbanas y en los nuevos votantes.

Su colega de Arkansas, la demócrata Blanche Lincoln, coincidió en que la fe debe formar parte de la estrategia demócrata, al tomar en cuenta que hay votantes dispuestos a pasar penurias pero no a abandonar sus creencias religiosas.

Es que la vulnerabilidad de los demócratas, particularmente en los estados sureños y en algunos de la zona central, dejó al descubierto un fallo fundamental al desdeñar el llamado "voto religioso".

Ejemplo de ese abandono es que once estados, entre ellos Oregón, presentaron -y aprobaron- iniciativas en contra de los matrimonios homosexuales gracias a la "labor de hormiga" de la base conservadora del Partido Republicano.

Sin embargo, algunos analistas opinan que los demócratas deben continuar abogando por los intereses económicos del electorado y señalan el ejemplo del demócrata Russ Feingold, quien, aunque se opuso a la guerra en Iraq, ganó fácilmente la reelección en Wisconsin con una agenda netamente populista.

Mark Weisbrot, del Centro para la Investigación Económica y Política (CEPR) en Washington, considera incomprensible que los demócratas no pudiesen aprovechar bien la seguidilla de malas noticias que llovieron sobre Bush: el incremento de la pobreza, la escasez de cobertura médica, el abultado déficit y el caos en Iraq.

"Cuando los republicanos atacan no dan tregua, como fue el caso con (el presidente demócrata) Bill Clinton. Los demócratas reaccionaron muy tarde y le dejaron pasar muchas cosas a Bush", comentó Weisbrot.

Para este experto, la mejor lección la han dado los republicanos, porque defienden sus posiciones sin ningún miramiento.

"Los demócratas deben ofrecer alternativas viables y no ceder en asuntos importantes. Es preferible un atascamiento que aprobar leyes que perjudiquen a la gente", recetó Weisbrot.

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Terra/EFE

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