Resumen año 2004
Abimael Guzmán, líder de la banda terrorista Sendero Luminoso, reapareció este año en el primer proceso oral que le siguió la justicia civil y recordó a los peruanos las más de 69.000 víctimas que la violencia subversiva dejó entre 1980 y 2000 en este país andino.
Guzmán, profesor de filosofía y natural del departamento sureño de Arequipa, fundó en 1978 Sendero Luminoso, banda armada que desató una guerra interna que desangró a Perú mientras planteaba la creación de una "nueva república popular" a través del uso de las armas.
En septiembre de 1992, el líder terrorista fue capturado en Lima por un grupo especial de la policía, durante el Gobierno de Alberto Fujimori (1990-2000), quien cerró el Congreso y dictaminó que el terrorismo fuera juzgado por jueces militares, los cuales condenaron a Guzmán a cadena perpetua.
Un fallo dictado en 2003 por el Tribunal Constitucional anuló todas las sentencias dictadas por el fuero militar contra los terroristas, por lo que se iniciaron diversos procesos en las instancias civiles.
Al iniciarse, en noviembre pasado, el primer juicio contra el denominado "presidente Gonzalo" por sus seguidores, Guzmán apareció ante los medios con un puño en alto y lanzando arengas, recordando, de modo "simbólico" a los peruanos, las miles de muertes, los ataques con coches bomba, los apagones y la zozobra que asoló el país en las décadas anteriores.
Nelson Manrique, uno de los más importantes investigadores de la violencia en Perú, explicó a EFE que el efecto más llamativo de la aparición mediática de Guzmán fue que "volvió a remover el miedo".
Para este experto no fue ninguna sorpresa la actitud adoptada por Guzmán ya que nunca ha abandonado su ideología de corte maoísta.
"La reacción sobre la actitud de Guzmán sí me pareció desbordada porque expresaba mucho miedo a nivel popular", añadió.
Ante el fantasma del terrorismo, la derecha peruana y el ex presidente Alberto Fujimori -que renunció por fax a la presidencia en 2000 desde Tokio- trataron de captar votos, exagerando el verdadero poder destructivo de Sendero Luminoso, explicó Manrique.
Sobre el papel de la justicia en el juicio a Guzmán, Manrique manifestó: "ha sido una increíble sucesión de torpezas que muestran una descomposición institucional y nos han hecho pasar un papelón a nivel mundial".
"Parece increíble no poder armarle un proceso consistente a Abimael Guzmán sabiendo que Sendero Luminoso causó el 54 por ciento de las 70,000 víctimas" contabilizadas en ese periodo, agregó.
Tras la conmoción en la opinión pública que causó la aparición de Guzmán con el puño en alto, el Gobierno peruano ordenó el "aislamiento" de los terroristas y la instalación de locutorios en las cárceles.
Además separó a Guzmán de su pareja Elena Iparraguirre -número dos de Sendero Luminoso- con quien compartía la prisión militar de la Base Naval del Callao desde 1993, gracias a las facilidades que les dio el régimen de Fujimori al firmar un "Acuerdo de paz".
Sendero Luminoso, de acuerdo a los analistas consultados por EFE, "está casi en extinción", pero mantienen su intención de desatar la violencia en el país aunque creen que no es el momento más adecuado.
"Abimael Guzmán no entiende que la guerra ha terminado. No es una tregua sino que es un final real", dijo Manrique para quien las acciones actuales de Sendero se proponen más una negociación con el Gobierno que una perspectiva de toma del poder.
Terra/EFE