Resumen año 2004
El presidente Hugo Chávez afrontará en 2005 el reto de consolidar lo que llama la "revolución bonita", ayudado de un repunte económico y una oposición que admite ir de tumbo en tumbo, incluso en la vía electoral que creyó dominar.
El escenario que Chávez vislumbra prometedor en lo económico y político, y en el frente militar -con soldados "en sintonía con los cambios revolucionarios que no tienen vuelta atrás", según subrayó este mes-, incluye su anunciada "revolución en la revolución".
Reuters
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APEsta anhela disminuir la corrupción, la pobreza y la ineficacia, una trilogía con un impacto que Chávez dice no ocultar ni minimizar.
El augurio de que "la oposición de verdad" será ahora de quienes estuvieron al lado de Chávez a la hora de encarar el "antichavismo", encontró trazos de confirmación en recientes protestas "chavistas" por empleo público o, al menos, en demanda de que los policías no repriman ni roben mercaderías de trabajadores del sector informal.
El extremo surgió con disturbios que este mes dejaron 56 heridos y 32 presos en Caracas, la mayoría vendedores ambulantes que chocaron con policías bajo el mando de alcaldes "chavistas", ahora investigados por un Gobierno que reconoce un 35 por ciento de informalidad, 15 por ciento de desempleo y 50 de empleo formal.
En enero próximo se anunciarán detalles de la "revolución en la revolución", debatidos por Chávez en una reunión de tres días a puerta cerrada el mes pasado, con ministros y titulares "chavistas" en 20 de los 22 gobiernos provinciales y en la mayoría de alcaldías.
Hasta tanto, ya encontró eco el adicional llamamiento al trabajo conjunto efectuado por Chávez a gobernadores y alcaldes opositores, y también en la Iglesia y en empresarios, protagonistas del golpe de Estado que logró sacarlo del poder durante dos días en abril de 2002 y de la huelga petrolera de 63 días concluida en febrero de 2003.
La pugna siguió hasta agosto de este año, cuando la Coordinadora Democrática, que aglutinaba a la oposición, agonizó con el referendo que confirmó a Chávez en su cargo con un 60 por ciento de los votos.
"La única manera de salir adelante no es viendo hacia atrás, sino el futuro, y así acordamos una alianza estratégica con el Gobierno", dijo en octubre Lope Mendoza, titular de la Cámara de Industriales, una de las fuerzas "antichavistas" que ha optado por dialogar.
Un par de meses después, Mendoza admitió avances en su meta por lograr que el Gobierno reduzca sus importaciones directas en beneficio de la producción de las empresas nacionales, y se felicitó por el crecimiento de un 20 por ciento del sector industrial.
El autónomo Banco Central (BCV), al que Chávez reclama más y más recursos, dijo que la economía "mejorará" este año quizás un 16 por ciento del Producto Interior Bruto (PIB), pero alertó que una cosa es "recuperación" y otra "crecimiento", avalando el calificativo de "rebote económico" que tanto enoja al gobernante.
"Hasta que no se logre amortizar las caídas anteriores (derrumbe de un 8,9 por ciento del PIB en 2002 y de un 7,6 por ciento en 2003), no se puede hablar de crecimiento", insistió el BCV.
Chávez llama "diabólico" al Fondo Monetario Internacional (FMI) y se felicita de no tener acuerdos con el organismo multilateral, que ha respondido avalando cifras que revelan que "Venezuela está en una situación muy apropiada" para un "crecimiento económico acelerado".
Así lo declaró este mes el subdirector gerente del FMI, Agustín Carsten, quien destacó, además, que se trata de "crecimiento acelerado y equilibrado", con desarrollos en el sector no petrolero y en el petrolero, principal fuente de divisas de Venezuela.
"El FMI reconoce la gran importancia de Venezuela", "tenemos un particular interés en su desarrollo", dijo Carsten, a lo que Chávez contestó con su ya clásica y simbólica exclamación: "¡Ajá!".
Terra/EFE