EEUU-PRINCIPES
Los esfuerzos de Camila Parker Bowles
por causar el mismo impacto que Diana de Gales en su primera visita
oficial a Estados Unidos no han surtido efecto, a la vista de las
críticas y poco entusiasmo que despertó su llegada a este país.
02/nov/2005.- Aunque la pareja sólo ha pasado una jornada en suelo norteamericano, la presencia del príncipe Carlos y la duquesa de Cornualles quedó el martes eclipsada en Nueva York, ciudad desde la que viajan hoy a Washington, por los recuerdos de la primera visita que realizó Lady Di, hace ahora veinte años.
ReutersLa prensa neoyorquina ha aprovechado la ocasión para recordar la pasión, el carisma y el glamour que desplegó la Princesa de Gales en 1985, atributos de los que carece la nueva esposa del heredero británico, según han afirmado algunos columnistas.
"Pese a no poseer la belleza, ni la sencillez y ni el encanto de Lady Di, Camila se ha rodeado de un enorme grupo de asistentes con objeto de proyectar una imagen glamurosa, alejada de la amante malvada que echó por tierra el cuento de hadas", escribió el martes Marsha Kranes en el diario "New York Post".
Algunos diarios han publicado incluso fotografías de una radiante y espectacular Diana de Gales, abriendo un baile de gala en la Casa Blanca, en 1985, a sabiendas de que Camila asistirá a una cena similar con el presidente estadounidense, George W. Bush, y que las comparaciones serán inevitables.
Muchos se esfuerzan en recordar la imagen rural y tosca de la nueva duquesa de Cornualles, pese a sus esfuerzos por vestir elegantes trajes y joyas. "Bebe, monta a caballo y fuma, o al menos lo hacía", recuerda la columnista Andrea Peyser.
La falta de carisma de Camila ha hecho, por tanto, que este viaje genere muy poco entusiasmo, como revela una encuesta elaborada por Gallup para el diario "US Today", según la cual, sólo el 6 por ciento de los preguntados están interesado en el periplo real.
Terra/EFE