Francia-CPE
Las diversas medidas a favor de la inserción de los jóvenes con dificultades para entrar en el mercado laboral que reemplazarán el controvertido Contrato de Primer Empleo (CPE) costarán unos 150 millones de euros este año y el doble en 2007.
París, 10/abr/2006.- Así lo indicaron parlamentarios del partido conservador gobernante, UMP, al presentar la proposición de ley que significa la muerte del CPE y que será introducida hoy mismo en el Parlamento, con vistas a su rápido examen, quizás "mañana mismo".
El CPE, que el primer ministro, Dominique de Villepin, había lanzado sin concertación el pasado enero y cuya retirada reclamaban los sindicatos de trabajadores y estudiantes con manifestaciones y huelgas desde hace semanas, habría permitido a los empleadores de menores de 26 años despedirlos sin justificación durante los dos primeros años de prueba.
El artículo 8 de la ley de igualdad de oportunidades que creaba el CPE será reemplazado con medidas a favor de la inserción de jóvenes no cualificados o con dificultades para entrar en el mercado laboral, según decidió hoy el presidente, Jacques Chirac, y confirmó su autor, Villepin, que reconoció en una breve alocución que no se daban las condiciones de "confianza y serenidad" para aplicarlo.
El nuevo mecanismo se compone de cuatro medidas que amplían y refuerzan dispositivos existentes, como el contrato para jóvenes en la empresa, el de profesionalización o el de inserción en la vida social (civis), y prolongan el acompañamiento de los contratados.
Pero, contrariamente al CPE, que no habría supuestos costes adicionales a las arcas públicas, las medidas decididas prevén aumentar las primas a los empleadores que contraten a los jóvenes en virtud de esos dispositivos.
La factura será de unos 150 millones de euros este año, ya que el nuevo mecanismo se aplicará en el segundo semestre, y el doble en 2007, indicó uno de los parlamentarios, Laurent Hénard, que participó la semana pasada en la ronda de contactos con los agentes sociales para hallar una salida a la crisis social y política.
Terra/EFE
