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Las tribulaciones de una vaca urbana en la India

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26/08/2006 - 15:58(GMT)

Fernando A. Busca Nueva Delhi, 26 ago (EFE)- A una vaca de Nueva Delhi la pueden atropellar, intentar cazar con un lazo a lomos de un ciclomotor, obligar a comerse un microchip o utilizarla para lograr un crédito ilegal.

Historia continua abajo

Estas son algunas de las tribulaciones de las vacas urbanas de las grandes ciudades indias como la capital, Nueva Delhi.

Así como en Occidente las vacas son elementos que la gente relaciona con campos verdes o envases al vacío en el supermercado, en la India son un actor más de los paisajes urbanos, junto a monos, camellos, perros e incluso elefantes.

Las vacas son además uno de los símbolos que todos los turistas esperan ver cuando llegan a la India.

Eso sí, provocan opiniones divergentes entre los recién llegados.

Los hay a los que les "encanta" comprobar que las vacas caminan con libertad y las consideran "un símbolo de la cultura india", como comentaba Carolina Machado, una turista española que visitaba recientemente el país, y también los que creen que "hasta que no saquen a las vacas de las calles este país no se va a desarrollar", según Iñigo Hal, compañero de Carolina.

La cultura hindú, inspirada en una cosmovisión basada en el mundo rural, considera las vacas un animal sagrado, lo que hace prácticamente imposible encontrar carne de vacuno en ningún restaurante, ni siquiera en los McDonalds.

Eso sí, los turistas desesperados o los expatriados nostálgicos siempre pueden acudir a algún oasis de bienestar en forma de restaurante de algún hotel de cinco estrellas.

El rápido desarrollo indio ha provocado que las vacas que antes encontraban plantas o restos de verduras para alimentarse incluso en las ciudades hayan visto su alimento natural convertirse delante de sus hocicos en basura y plásticos.

De hecho cada vaca de Nueva Delhi tiene alrededor de 300 bolsas de plástico de media en sus estómagos.

Pero además las vacas tampoco compatibilizan bien con la visión de Estado desarrollado que las autoridades indias quieren para su país, empeñadas en poner su país en cabeza de la globalización.

El mundo urbano con sus tráfico, residuos y ruidos se ha convertido en un contexto cada vez más incompatible con las vacas.

Las autoridades de Nueva Delhi intentaron sacar de las calles a las más de 35.000 vacas que las pueblan con la oferta de entregar 2.000 rupias (35 euros) a quien capturaran y entregaran vacas callejeras.

La iniciativa no fue totalmente exitosa y abrió la puerta a la picaresca, con propietarios que entregaban animales viejos que valían menos de la recompensa que ofrecían las autoridades por entregar vacas "callejeras".

Como resultado de este fracaso, las vacas siguen pululando por las calles de las ciudades indias, aunque cada vez en menor número.

En general, las vacas callejeras se dividen entre las que los dueños dejan sueltas hasta que vuelven a ser ordeñadas y las viejas o enfermas que han dejado de dar leche y han sido abandonadas.

Para mitigar su sufrimiento, las autoridades indias y la iniciativa privada han creado asilos para vacas callejeras o gaushalas, como se conocen en hindi, el idioma local.

Allí se las cuida, alimenta y en verano incluso se las ducha para mitigar los sufrimientos del bochorno veraniego indio, a cuenta de las donaciones de los fieles hindúes que creen que su aportación les traerá suerte.

Los gobiernos locales también han intentado registrar la población de vacas callejeras haciendo que ingieran un microchip que queda en uno de los estómagos de la vaca permanentemente y que los empleados municipales pueden detectar con escáneres.

De este modo se trata de impedir un tipo de fraude muy común, que consiste en pedir créditos que se respaldan con vacas como garantía.

Para conseguir un crédito mayor, alguna gente pide prestadas vacas a otros propietarios a la hora de presentar la garantía, de modo que se comete un fraude que, según Ashish Anand, presidente de la compañía Everest Enterprises, autora de la idea de microchip, "impide el desarrollo del sector agrícola indio". EFE fab/psh/jma/sm

Terra/EFE

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