Estados Unidos
Un adolescente calificado por las autoridades como un supremacista blanco fue sentenciado el viernes a cadena perpetua por un brutal ataque contra un joven de origen hispano en una fiesta.
Houston, 17/11/2006- Antes de que el jurado empezara a deliberar en torno al destino de David Henry Tuck, los fiscales les dijeron el viernes que el único castigo apropiado era la cadena perpetua.
El fiscal Mike Trent dijo que los cada vez peores antecedentes de violencia de Tuck señalan que está más allá de toda redención o posibilidad de rehabilitación. Indicó que si continúa en libertad, seguramente cometería otros delitos.
"Es una persona maligna y no tiene la menor posibilidad de mejorar. Debemos protegernos de él. Ustedes son los únicos que pueden lograrlo", dijo Trent.
"Incluso si lo condenan a cadena perpetua, eso será mostrar más piedad que la que él tuvo aquella noche", agregó.
Testigos dijeron que Tuck gritó insultos raciales mientras golpeaba y pateaba al adolescente durante cuatro o cinco horas. La fiscalía añadió que él abusó sexualmente del hispano, utilizando el mango de plástico de un parasol de jardín.
Tuck y otro adolescente obligaron después a que la víctima se pusiera de pie frente a una barda y lo bañaron con un líquido para blanquear la ropa, según los investigadores.
El hispano agredido permaneció en un hospital durante más de tres meses y debió someterse a una treintena de cirugías. El miércoles testificó que no recordaba nada del ataque, realizado en venganza porque le coqueteó bajo la influencia del alcohol a una niña de 12 años y luego intentó robar drogas.
El abogado defensor Chuck Hinton apeló a la religiosidad de los jurados al decirles que Jesús tendría piedad de Tuck.
"Sé que debe hacerse justicia. Sé que pasó algo terrible. Debe hacerse justicia, pero con misericordia", dijo Hinton.
Agregó que Tuck nunca tuvo la oportunidad de elegir lo mejor porque tuvo un padre violento e irresponsable, fue criado solamente por su madre y su único ejemplo fue el de su hermano mayor, otro "cabeza rapada" _grupo racista de corte neonazi_, quien se encuentra en prisión.
Previamente, durante el proceso una maestra de escuela primaria y un hispano declararon que Tuck los había atacado anteriormente.
James Valle, de 51 años, testificó que Tuck y otros dos "cabezas rapadas" le confrontaron en una tienda de alimentos con epítetos raciales, lo golpearon y le patearon varias veces.
Linda Cabbell, maestra de educación especial que enseñó a Tuck en la escuela primaria, dijo que éste era violento cuando tenía nueve ó 10 años, y que en una ocasión le dio un puñetazo en un ojo y la pateó en la ingle. Posteriormente Tuck fue expulsado de la escuela.
El otro adolescente acusado de la agresión, Keith Robert Turner, de 17 años, irá a juicio el mes próximo.
The Associated Press no ha identificado al hispano, pues es víctima juvenil de una agresión sexual.
Terra/AP