MÉXICO-CORRUPCIÓN
08/12/2006 - 23:20 (GMT)
México, 8 dic (EFE)- El periodista mexicano Miguel Badillo acusa en su último libro al ex secretario de Hacienda Francisco Gil (2000-2006) de orquestar un desfalco que supuestamente le habría costado al Estado de México más de 2.700 millones de dólares.
En "ISOSA: Fraude transexenal a la nación", editado por Grijalbo, Badillo reúne los resultados de una investigación en la que invirtió más de ocho años, a lo largo de los cuales entrevistó a personajes involucrados y acumuló cajas de documentos.
En una entrevista con Efe, el periodista indicó que con estas evidencias intenta demostrar que Gil ideó y lideró "el que podría ser el mayor robo a la nación en la historia de México bajo la mirada cómplice de tres presidentes" y que presuntamente implicó el desvío sistemático de impuestos aduaneros.
El caso de la hoy extinta Integradora de Servicios Operativos S.A. (ISOSA) fue investigado por la secretaría de la Función de la Pública (antes secretaría de la Contraloría) y por la Auditoría Superior de la Federación, pero no llegó a la opinión pública hasta finales de agosto del 2006 cuando fue asesinado a tiros en Ciudad de México su director de operaciones, Francisco Obel.
La procuraduría (fiscalía) del Distrito Federal sospecha que el crimen de Obel pudo estar relacionado con su actividad laboral.
Sin embargo, la investigación está en manos de la Procuraduría General de la República (PGR, dependiente del ejecutivo), que no se ha pronunciado al respecto.
ISOSA es una empresa privada creada por Francisco Gil cuando se desempeñaba como subsecretario de Ingresos de la Secretaría de Hacienda (SHCP) en el Gobierno de Carlos Salinas (1988-1994).
La compañía nació después de que se conformó en 1993 un fideicomiso privado, coloquialmente llamado "Aduanas I" y que presidió el ex secretario de Hacienda, para modernizar las aduanas mexicanas, una exigencia del Gobierno de Estados Unidos en el marco del Tratado de Libre Comercio de América del Norte (TLCAN).
Según Badilla, para modernizar las aduanas ISOSA se dedicó a cobrar a todos los exportadores e importadores un impuesto de trámite aduanero, que depositaba directamente en el fideicomiso y no en la Tesorería de la Federación.
Por ser una empresa particular, asegura Badilla, los recursos se manejaron sin ningún tipo de control público durante los mandatos de Salinas, Ernesto Zedillo (1995-2000) y Vicente Fox (2001-2006) y entretanto "desaparecieron" al menos 30.000 millones de pesos mexicanos (unos 2.700 millones de dólares).
"Una gran parte de los recursos se utilizaron efectivamente para la modernización de la aduana, pero no todo", afirma Badillo.
Asegura que logró comprobar que se empleó parte del dinero para comprar 270 vehículos "último modelo para funcionarios públicos, bienes, inflar cuentas bancarias de políticos y entregar contratos de obras y servicios sin licitar".
Otras importantes figuras de la vida nacional estarían implicadas en el escándalo, asegura el comunicador.
La Suprema Corte de Justicia de México determinó recientemente que los recursos manejados por ISOSA eran "privados" y por lo tanto no son sujetos de ser investigados por organismos públicos como la Auditoría Superior de la Federación (órgano del Congreso).
Desde el 2001, esta entidad hizo un intento de transparentar el destino de miles de millones de pesos que no ingresaron a las arcas públicas. EFE jd/rac/ar
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