CAMBIO CLIMÁTICO
La temperatura ha aumentado en los últimos 50 años al ritmo más acelerado de la historia, y los años más calurosos están ocurriendo en este momento. Este es un síntoma de la grave enfermedad que le estamos causando al planeta: el calentamiento global.
Alarmantes fotos del calentamiento global

El clima de este planeta se enloqueció y a los cambios de temperatura que se producen de manera natural hay que sumarle unos más graves, los que produce el hombre. La temperatura mundial promedio subió en los últimos 50 años al ritmo más acelerado de la historia, y los años más calurosos se contaron luego de 1998. Malas noticias.
Este incremento acelerado de la temperatura es el efecto de uno de los términos más sonados y menos comprendidos: el calentamiento global. Este fenómeno es causado por la emanación de gases como el bióxido de carbono que se acumulan en la atmósfera, formando así una carpa que no deja que el calor salga. La carpa de gases que está cubriendo la tierra viene sobre todo de la actividad industrial, de las grandes chimeneas de las fábricas y de las plantas de energía que funcionan con carbón y emiten más de 2.000 millones de toneladas de CO2 al año.
Pero la culpa no solo es de las grandes empresas. Los carros que se mueven por las carreteras de todo el mundo producen 1500 millones de toneladas de gases tóxicos al año, y si a esto se le suma el deterioro de los ecosistemas por la mano del hombre, por la tala de árboles y la erosión, las posibilidades de tener un ambiente tal y como está es una utopía. El cambio climático producido por la contaminación podría elevar la temperatura de La Tierra de 3 a 9 grados en los próximos cien años, una cifra que parece inofensiva pero que podría derretir glaciales con las consecuencias que todos conocemos. Absolutamente todos los fenómenos climatológicos están siendo cada vez más extremos. Malas noticias.
Según una investigación publicada por la revista ¿Science¿, el efecto invernadero producido por los gases mortíferos que producimos, elevaría la temperatura de las aguas del pacífico, disparando así los fenómenos del Niño y de la Niña. Estos eventos naturales que se producen cada cierto tiempo y que según los expertos podría convertirse en un hecho permanente, afectando gravemente a la población de los trópicos, especialmente de Centro y Suramérica que históricamente han tenido que acostumbrarse a las inundaciones, el desbordamiento de los ríos, fuertes sequías y pérdida de los cultivos.
El aumento de las temperaturas está esparciendo plagas en estas zonas y los mosquitos transmisores del dengue y la malaria han llegado a picos nunca antes vistos en la historia.
Están desapareciendo ecosistemas únicos de esta parte del mundo como los nevados y páramos. En Colombia por ejemplo, para 2030 se habrá derretido el último de los picos nevados de sus cordilleras. En otras latitudes los inviernos son cada vez más largos, llueve cuando debería hacer calor y lo que hace unos años eran tormentas moderadas hoy son fuertes y arrasadores huracanes. Los nevados y glaciares pronto serán historia, esto causará una crisis en fuentes de agua en las zonas secas del planeta como el oeste de EEUU y al mismo tiempo aumentará el nivel de los océanos inundando las zonas costeras, como la Florida y el Golfo de México.
Todo esto no deja ver un panorama amable para el planeta. Sin embargo, hay salidas y estrategias para frenar y controlar el fenómeno nefasto del que solo hemos sentido el primer coletazo.
Tecnologías limpias como los biocombustibles están empezando a ganar terreno, pero no lo han hecho al ritmo esperado por culpa de la presión de las grandes compañías y petroleras que perderían millones de dólares con su implementación. Si a esto se le suma la poca voluntad de Estados Unidos, el país más contaminante del mundo, soluciones limpias a la crisis ambiental están lejos todavía.
Por ahora, y cada vez con más frecuencia, tendremos que acostumbrarnos a ver a los ¿blancuchos¿ franceses asoleándose en playas artificiales, a niños y jóvenes jugando en las fuentes de los parques, y a millonarios que pagan un fortuna por ver de primera mano, y con whisky en la mano, como un pedazo gigante de hielo se desprende de uno más grande. Malas noticias.
Terra.com/ Fernando Carreño