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Cuando Daniel Santillán les apunta con su cámara, los niños no suelen sonreír: generalmente optan por taparse la cara.
Santillán no toma fotos para un álbum o un recuerdo escolar, sino para demostrar que niños mexicanos asisten ilegalmente a clase en las escuelas públicas de este pueblo de California fronterizo con México.Las autoridades escolares de Calexico, agobiadas por el exceso de alumnos y la falta de aulas, contrataron a un fotógrafo para que retratase a los niños y descubra a los infractores. Santillán toma fotos en el cruce de la frontera y las entrega a los directores de las escuelas, quienes las usan como pruebas para expulsar a los que viven en México.

Desde que inició su labor hace dos años, el número de estudiantes en las escuelas de Calexico ha disminuido en un 5%, de 9.600 a 9.100, en tanto la población creció en un 3%.
"La comunidad pidió que lo hiciéramos y nosotros obedecimos", dijo el presidente del consejo escolar, Enrique Alvarado. "Cuando te afecta personalmente, cuando te obligan a trasladar a tu hija a otra escuela, los vecinos se quejan".
Todos los días a lo largo de la frontera de casi 3.150 kilómetros (1.952 millas), niños mexicanos cruzan la frontera a Estados Unidos para asistir a la escuela pública. Nadie lleva la cuenta.
Para las autoridades, el problema no es si son ciudadanos sino dónde viven.
Terra/AP
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