BUSCA
El potente huracán Paloma se abatió el sábado contra el sur de Cuba, mientras las autoridades trataban de evacuar a centenares de miles de habitantes a zonas más seguras, y de proteger los cultivos de la isla, que aún se recupera de otras dos devastadoras tormentas.
Paloma entró a tierra cerca de Santa Cruz del Sur con una fuerza extrema pero rápidamente se debilitó a categoría 3 con vientos de hasta 195 kilómetros por hora (120 mph) y lluvias torrenciales, informó el Centro Nacional de Huracanes en Miami.Sólo en Camagüey, la provincia centro oriental de Cuba, más de 220.000 habitantes de las zonas bajas más vulnerables fueron evacuados a zonas elevadas. Otras 170.000 personas fueron trasladadas hasta la provincia oriental de Las Tunas.

En una de sus Reflexiones publicadas el sábado en los medios cubanos, el ex presidente Fidel Castro dijo que Paloma causaría nuevos daños a caminos y cultivos plantados después del paso devastador de los huracanes Gustav y Ike entre fines de agosto y principios de septiembre. Esas dos tormentas causaron daños por valor de 9.400 millones de dólares y destruyeron un tercio de las cosechas, lo que provocó una fuerte carestía de verduras frescas.
Rosa Pérez, de 79 años, esperaba el paso del huracán en un albergue instalado por el gobierno en la Universidad de Camagüey, con su esposo de 83 años y otras 900 personas de la ciudad de Santa Cruz del Sur.
Pérez relató que era una niña cuando vio cómo una huracán arrastró a su madre, a su hermana mayor y a otros 40 familiares en 1932, cuando murieron unas 3.000 personas.
"Esperamos ver a qué pasa en la casa y en la playa", comentó Pérez nerviosamente.
Su esposo Wilfredo Sánchez, agregó que "antes no existían estas evacuaciones".
Una vecina de Santa Cruz del Sur, Aída Pérez observaba las noticias con sus hijas, de 19 y 10 años.
"Este es un golpe muy fuerte", destacó la mujer de 44 años. Afirmó que tenía la certeza de que perderían su casa y todas sus pertenencias, "pero lo importante es que tenemos la vida", agregó.
En las calles inundadas y casi desiertas de la capital provincial, cuatro hombres se esforzaban bajo la lluvia torrencial por cargar una refrigeradora hasta un edificio más seguro.
El Centro Nacional de Huracanes en Miami informó que el vórtice de Paloma se ubicaba el sábado por la noche apenas al este de Santa Cruz del Sur, en Cuba.
Añadió que la tormenta, que llegó a tener vientos máximos sostenidos de 233 kilómetros por hora (145 mph), se debilitaba tras tocar tierra. Según el centro, los vientos del huracán habían aminorado a 193,11 kph (120 mph).
La fuente pronosticó que la tormenta se debilitará mientras atraviesa el territorio cubano en las próximas horas.
Paloma avanzaba al noreste, a unos 16 kph (10 mph) y saldría al Atlántico el domingo por la madrugada.
Las bandas de lluvia periféricas de Paloma llegaron a la costa sur de la isla en su sector central el sábado por la tarde después de dejar sin energía a buena parte de la isla Gran Caimán. Regía el alerta en las provincias centrales y orientales, y las autoridades de defensa civil supervisan los trabajos para proteger vidas y propiedades antes del arribo de la tormenta.
"Aunque se debilite un poco, debemos prestar mucha atención a esta tormenta", advirtió el meteorólogo José Rubiera por radio y televisión.
Caimán Brac, al este de Gran Caimán, siguió experimentado el sábado vientos huracanados que arrancaron los tejados de algunos edificios, aunque no hubo informes de bajas, dijo el presidente de la Comisión de Emergencias Donovan Ebanks.
Cleva Jackson, propietaria de un hotel en Gran Caimán, dijo que seguía intentando localizar a sus familiares en Caimán Brac, donde tuvieron problemas en un refugio tras evacuar su vivienda.
"El tejado se desplomó y todo el mundo intentaba refugiarse en la cocina, pero no tengo noticias de ellos", dijo la mujer. "No podemos comunicarnos".
"No tememos informes de heridos o bajas. Todos los indicios apuntan que los daños han sido mínimos o inexistentes en Gran Caimán", agregó Ebanks.
Martin Richter, gerente de un restaurante playero abierto hace 100 años, dijo sentirse aliviado por haber pasado la mayor parte del viernes protegiendo con madera laminada las ventanas y entradas de su negocio.
"Tuvimos mucha suerte con éste", indicó. "Hemos aguantado muchas tormentas, así que sabemos lo que debemos hacer cuando llegan, pero esta tenía un aspecto mucho peor de lo que fue".
Los refugios cerraron sus puertas el sábado por la mañana en Gran Caimán a medida que reanudaban sus actividades los negocios. Algunas zonas seguían sin electricidad, aunque el suministro de agua fue restaurado paulatinamente.
Con información del periodista de AP Trent Jacobs desde George Town, Islas Caimán.
Terra/AP
BUSCA