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Por su parte, Romel, de 29 años y relaciones públicas en un centro comercial de la capital, aseguró que "todo lo que ha hecho Zelaya ha sido caótico", mientras mostraba un papel con razones para no participar en la consulta.

"Lo peor es que ayer me tuve que marchar caminando porque se paralizó el transporte", dijo, al recordar que aún no sabe si el domingo trabajará porque su jefe, con esta situación, no lo ha decidido.
Nelson, de 37 años y empleado del servicio de limpieza urbano, confirmó que a lo largo de la jornada se ha ido rebajando la tensión en el centro de la ciudad, después de que a primeras horas se mantuviera un pulso entre detractores y seguidores de Zelaya cerca del Congreso.
"Menos mal que el domingo no trabajo por aquí", dijo en tono de broma.
Katerina, una trabajadora de una tienda de zapatos de esa misma zona, explicó con tranquilidad el plan del negocio para el fin de semana: "Abrimos el sábado, y si se pone complicado cerramos hasta que todo esto se acabe".
Terra/EFE
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