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Los iraquíes se preparaban el lunes para una gran fiesta en Bagdad con la que celebrar el inminente repliegue de las tropas estadounidenses de sus ciudades y pueblos, cuya seguridad pasará el martes a manos de las fuerzas de este país devastado por la guerra.
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Noticias de última horaEl repliegue de las fuerzas norteamericanas, que según un acuerdo de seguridad bilateral firmado el año pasado saldrán de las zonas urbanas para acontonarse en sus bases en Irak, se completará el martes, fecha que el gobierno iraquí declaró fiesta nacional.

Sin embargo, a raíz de una ola de sangrientos atentados que este mes han matado a más de 200 personas, las fuerzas de seguridad iraquíes se desplegaron en gran número en Bagadad, donde se prohibió la presencia en las calles de motocicletas, el medio preferido para los ataques con explosivos.
"Prevemos que tal vez algunos criminales intenten continuar con los atentados", afirmó el mayor general Abdul Karim Jalaf, director de operaciones y portavoz del ministro iraquí de Interior.
"Por este motivo, recibimos órdenes del más alto nivel procedentes del primer ministro de que nuestras fuerzas debían permanecer al 100% en el terreno hasta nueva orden", agregó.
El presidente iraquí Nuri al Maliki ya había advertido a principios de este mes de que los grupos insurgentes y las milicias lanzarían probablemente ataques a medida que se acercase el 30 de junio, en un intento por deteriorar la confianza en las fuerzas de seguridad iraquíes y reavivar la divisiones entre los grupos religiosos.
Desde entonces, hubo varios atentados de gran potencia, el mayor de los cuales, perpetrado el 20 de junio en la ciudad petrolera de Kirkuk (norte) con un camión cargado de explosivos, dejó 72 muertos y más de 200 heridos.
Y la semana pasada, una bomba en un mercado en el barrio chiita de Ciudad Sadr, en Bagdad, mató a 62 personas e hirió a 150.
Pero Maliki y altos responsable gubernamentales iraquíes han insistido en que los 750.000 soldados y policías de Irak pueden defender al país de estos atentados, atribuidos a insurgentes vinculados a Al Qaida y a las fuerzas leales al derrocado y difunto dictador Sadan Husein.
"Les aseguramos que las fuerzas iraquíes están listas para la misión, a pesar de algunas violaciones a las medidas de seguridad establecidas, y les aseguramos que el país es más estable y seguro", dijo Maliki tras el atentado en Ciudad Sadr.
A partir del martes, sólo un pequeño número de fuerzas de entrenamiento y asesoramiento estadounidenses permanecerán en las zonas urbanas.
La gran mayoría de las tropas norteamericanas en Irak -unos 131.000 efectivos actualmente- quedarán acantonadas en sus bases fuera de las ciudades y sólo volverán a entrar en las zonas urbanas si las fuerzas de seguridad iraquíes les piden ayuda.
El repliegue de ciudades y pueblos es un preludio de la retirada total de las tropas norteamericanas de que Irak, que el pasado noviembre firmó un acuerdo con Estados Unidos que fija finales de 2011 como fecha límite para su completa partida de este país.
Terra/AFP
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