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Micheletti ha "garantizado" que el 29 de noviembre habrá elecciones generales, como está previsto en el calendario electoral, y el 27 de enero entregará el poder a quien resulte elegido.

Zelaya "nunca va a retornar al poder", sostuvo, y si vuelve al país como ha prometido que hará a partir de este fin de semana, "desde luego que será detenido" para que responda por los 18 delitos que le imputa la justicia hondureña, y que el martes emitió una orden de captura internacional.
"No podemos llegar a un arreglo porque el ex presidente Zelaya tiene aquí órdenes de captura por delitos que él cometió cuando fue funcionario", dijo tras una ceremonia en la que tomó juramento a nuevos funcionarios de su gabinete en la sede de la presidencia.
El presidente depuesto, según Micheletti, "ya fue enjuiciado y eso no le va a permitir retornar al poder", zanjó.
Lo que no significa que una vez que "arregle sus asuntos con la justicia", "pueda aspirar a ser diputado del Congreso Nacional o ser alcalde de su pueblo", pues la Constitución actual no permite la reelección presidencial.
Precisamente, fue su proyecto de reformar la Constitución lo que acabó costándole la presidencia a Zelaya.
Tanto el poder legislativo como el judicial y otras instituciones del país se opusieron a este proyecto, por lo que Zelaya convocó una consulta popular, que se iba a realizar el pasado domingo, para pedir la opinión del pueblo, pese a que había sido declarada ilegal por la justicia.
Una hora antes de que se abrieran las urnas, las fuerzas armadas, en cumplimiento de una orden judicial, irrumpieron en su casa en la madrugada del domingo y se lo llevaron a Costa Rica.
"En este país nadie puede estar por encima de la ley. El cometió tantas cosas que se llegó a este extremo", explicó en referencia a esta decisión de destituirlo, que la comunidad internacional ha denominado "golpe de Estado" y las autoridades locales "sucesión constitucional".
Terra/AFP
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