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Esa visión hace una distinción entre el amor y las emociones, pues considera que "los sentimientos son algo fugaz, en lo que no se puede confiar".

"El amor es algo que se alimenta con el acontecer diario de una relación", manifestó Bartowski. "No es una emoción pasajera".
De este modo, mientras los románticos le recomiendan a Sanford que siga los dictámenes de su corazón, su propia comunidad espiritual le envía mensajes mucho más duros.
"Las emociones son la capa exterior de la torta. No son la torta", afirmó Ben Witherington, profesor especializado en el Nuevo Testamento del Seminario Teológico Asbury de Kentucky.
Witherington dice que los sentimientos "son una guía muy poco confiable" para las relaciones personales porque tienden a cambiar con el tiempo. El casamiento no es un compromiso personal, sino un compromiso ante Dios.
"Es por eso que en las bodas cristianas uno no dice 'siento esto', 'siento aquello', sino 'haré esto', haré aquello'", acotó.
Sanford es un hombre desgarrado por el conflicto entre sus sentimientos y su sentido del deber hacia su esposa, sus cuatro hijos y su cargo.
En un correo electrónico enviado a la argentina María Belén Chapur, Sanford dice: "Duermo profundamente al saber que a pesar de los esfuerzos de mi mente, mi corazón pide por ti, por tu voz, tu cuerpo, la sensación de tus labios, de la punta de tus dedos y por una conexión más profunda con tu alma".
El gobernador le dijo el martes a la AP que en los últimos ocho años y medio ha librado una batalla constante "ente lo que siente el corazón y el sistema de valores de uno".
Terra/AP
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