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El golpe de Estado que derrocó al presidente de Honduras evidenció la poca influencia que compran millones de dólares de asistencia y una duradera relación de cooperación militar.
Washington tiene pocas maneras directas de ejercer presión sobre aquellos que subieron al presidente Manuel Zelaya a un avión y lo sacaron del país el domingo, sean los líderes militares que dieron el golpe o los legisladores que lo aprobaron.

Video: Honduras: Micheletti afirma que Zelaya será detenido
A lo largo de una conflictiva relación con América latina, Estados Unidos ha pasado de ser un agente de poder de manos ensangrentadas durante los golpes del pasado a un vecino indiferente en los últimos años. Esto limita el campo de acción del presidente Barack Obama.
Obama alertó que no se debe regresar al "oscuro pasado" de golpes e inestabilidad en Latinoamérica, pero se ha movido con cautela _y mucho más lentamente que algunos países aliados_ al distanciarse del gobierno provisional hondureño que Estados Unidos considera ilegítimo.
A pesar de los pedidos de Estados Unidos, Naciones Unidas y la Organización de Estados Americanos de que Zelaya sea restaurado, el gobierno de Obama no ha suspendido los cerca de 45 millones de dólares anuales de asistencia y prerrogativas comerciales a Honduras.
Esos beneficios siguen fluyendo hacia el país centroamericano, un aliado fiable para Estados Unidos en una región donde sus motivaciones son con frecuencia consideradas sospechosas.
El gobierno de Obama tampoco ha retirado a su embajador de Tegucigalpa, a pesar de que todos los enviados de la Unión Europea ya han partido.
Terra/AP
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