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Joe Biden se esfuerza en Bagdad por acelerar la reconciliación iraquí

3/7/2009 - 18:29(GMT)

El vicepresidente estadounidense, Joe Biden, se reunió el viernes con los altos cargos de su país en Bagdad, donde miles de partidarios del jefe radical chiita Moqtada Sadr se manifestaron contra su visita, centrada en acelerar el proceso de reconciliación nacional.

También prevé mantener un encuentro con el primer ministro iraquí Nuri al Maliki y sus dos vicepresidentes, Tarek al Hachemi y Adel Abdel Mehdi, durante su primera visita desde su investidura en enero.

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Por la mañana Biden se reunió con los dos principales responsables estadounidenses en el país: el jefe de las fuerzas armadas, general Ray Odierno, y el embajador Christopher Hill.

Odierno y Hill le informaron del estado de la seguridad y de la situación política nacional, según la oficina de prensa de Biden, que no dio detalles.

Al enterarse de la visita de Biden, miles de partidarios de Moqtada Sadr se manifestaron en su feudo de Sadr City, un barrio paupérrimo de Bagdad, y quemaron la bandera norteamericana. "Denunciamos las visitas sorpresa de los responsables estadounidenses en Irak y en particular la última del vicepresidente", predicó el jeque Suheil al Akabi.

Biden llegó el jueves por la noche a Bagdad con la misión de acelerar el proceso de reconciliación lanzado en 2006 por las autoridades que, en ausencia de reformas constitucionales, no acaba de dar fruto. Así se lo pidió el presidente Barack Obama.

La visita se produce dos días después de que los soldados estadounidenses se retiraran de las ciudades iraquíes, donde la seguridad quedó a cargo del ejército y de la policía de Irak.

Biden "hablará con los dirigentes iraquíes de la importancia de llevar a término el proceso político necesario para garantizar una estabilidad a largo plazo", señala la Casa Blanca.

Repetirá además a los dirigentes iraquíes que Washington se propone respetar el acuerdo de seguridad firmado a finales de 2008, en virtud del cual las tropas estadounidenses completarán su retirada de Irak a finales de 2011.

Obama saludó recientemente la retirada de las ciudades como una "etapa importante" para que Irak vuelva a asumir su plena soberanía, pero advirtió que al país del Golfo le quedan "días difíciles" por delante.

Entre las preocupaciones del presidente estadounidense figura el reparto de poder entre las comunidades iraquíes, necesario para la estabilidad política tras un descenso relativo de los actos violentos.

La tarea de Biden puede tropezar con algunos de los principales obstáculos para la normalización, como la reintegración política de los antiguos miembros del partido Baas del derrocado presidente Saddam Hussein.

Después de que la invasión de marzo de 2003 lograra derrocar al régimen de Hussein, el ejército estadounidense hizo una campaña contra los miembros del Baas, de modo que algunos se pasaron a la insurrección. Hoy en día muchos sunitas se sienten condenados al ostracismo.

Otro de los escollos radica en las difíciles relaciones entre el Estado federal y la región autónoma del Kurdistán (norte) por el reparto de la riqueza petrolera o la Constitución kurda, que debe ser ratificada a finales de julio y estipula que la provincia multiétnica de Kirkuk sea anexionada al Kurdistán.

Terra/AFP

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