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"Aquí estamos los que defendemos la democracia, los que somos pueblo", indicó por su parte Raúl Montes, un vendedor de helados que aprovechó la jornada para hacer un buen negocio.

"Hoy también ha sido mi día, ya vendí todo el producto que traía", explicó.
Los detractores de Zelaya, por su parte, están convencidos de que Zelaya no entrará mañana al país.
Una portavoz de la denominada Unión Cívica Democrática, que exige que el depuesto presidente no regrese al país, indicó a los periodistas que "mañana el pueblo le dirá no a Manuel Zelaya".
El alcalde de Tegucigalpa, Ricardo Álvarez, quien además es presidente del Partido Nacional, primera fuerza de oposición, dijo a los periodistas que los hondureños "no deben permitir el regreso de Manuel Zelaya porque ha violentado las leyes".
Las autoridades hondureñas han advertido de que detendrán a Zelaya nada más pise el país, ya que está acusado de abuso de autoridad, violación de los deberes de los funcionarios y traición a la patria, entre otros delitos.
La capital hondureña vivió hoy también una calma relativa, con muchos comercios abiertos, aunque la mayor afluencia de compradores estaba en los supermercados y los bancos.
"Estoy esperando que haya una carretilla disponible para comprar", dijo a Acan-Efe Luisa Amaya, mientras miraba con asombro la gran cantidad de personas comprando en uno de los supermercados más grandes de la ciudad.
Algunos clientes se preguntaban entre ellos mismos "qué pasará mañana", mientras otros bromeaban y comentaban que en sus teléfonos móviles han recibido múltiples mensajes en el sentido de que Zelaya "desde ayer está en Honduras". ACAN-EFE gr/jlp/hma (con fotografías y vídeo)
Terra/EFE
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