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La Iglesia Católica y el comisionado nacional de derechos humanos también pidieron a Zelaya no volver, para evitar "derramamiento de sangre".

El gobierno de Micheletti también ha dicho que arrestará a Zelaya, a pesar de la condena y aislamiento internacional al que ha sido sometido por derrocarlo.
Zelaya pidió a sus simpatizantes en Honduras actuar pacíficamente y "que no usen ni una sola arma".
En la capital estadounidense se reunieron con Zelaya la presidenta argentina, Lugo y Correa; así como el secretario general de la Organización de los Estados Americanos y el canciller de Venezuela, Nicolás Maduro, entre otros funcionarios de la región, para definir la estrategia y logística del retorno del mandatario depuesto el 28 de junio por militares que lo sacaron de su casa en ropa de dormir y lo enviaron en un vuelo hacia Costa Rica.
En la víspera la OEA suspendió a Honduras de sus filas después de que fracasaron los esfuerzos del secretario general de la organización de gestionar en Tegucigalpa el viernes la restitución de Zelaya.
El gobierno encabezado por Micheletti ha dicho que no existió un golpe de estado sino una sucesión legal del poder que fue avalada por la Corte Suprema y el Congreso y renunció a la OEA.
"La OEA nos juzgó de manera injusta, sin oírnos", expresó Ortez.
Durante su permanencia en la capital hondureña, Insulza no se reunió con funcionarios del gobierno instaurado para evitar conferirle legitimidad. La gran mayoría de países con lazos diplomáticos con Honduras retiraron a sus embajadores para protestar por el rompimiento institucional registrado.
El ministro de Defensa nombrado por Micheletti, Adolfo Lionel Sevilla, declaró a la radio hondureña HRN que "si viene Zelaya, que venga pero le aplicaremos la ley".
En las afueras, la pista y el edificio principal del aeropuerto hay una considerable presencia de militares y policías. La principal vía de acceso a la terminal aérea está bloqueada por un puesto de control policial.
Terra USA/AP
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